
Veljko Birmančević no llega al Getafe para ocupar un hueco en el fondo del banquillo, sino para alterar todavía más las jerarquias del once titular en esta segunda vuelta. El Getafe CF necesitaba un futbolista capaz de encender partidos que se le apagan entre líneas demasiado juntas y desde Praga aterriza un atacante que no entiende el juego como un tránsito horizontal, sino como una sucesión de rupturas, choques, giros y decisiones verticales. En Serbia aprendió a competir; en el Sparta, a producir en un equipo que se sentía superior; en Getafe, deberá demostrar que ese carácter balcánico encaja a la perfección en el ludus del Coliseum contra rivales mejores.
Su historia reciente habla por él. Ochenta goles en su carrera, picos de excelencia como los veintiuno que firmó en la 2023/24, y una primera mitad de curso en Chequia donde volvió a sentir el gol como una costumbre. Birmančević no es un extremo de cal: piensa como un mediapunta, se mueve como un delantero y finaliza como quien ha aprendido a vivir en el área sin ser nueve. Parte desde la izquierda, sí, pero su territorio real es ese espacio ambiguo donde el defensor duda si salir o proteger su espalda.
En Getafe, su figura adquiere un significado concreto. Detrás de Satriano y Luis Vázquez, ya asentados como referencias, emerge ahora una sombra móvil que puede convertirse en tercer delantero sin apenas avisar. Birmančević no pide la pelota, la busca insistentemente: acelera para atraer, frena para girarse, y cuando el rival cree haberle leído, ya ha cambiado de ritmo. Ahí es donde su ambidiestría funcional se vuelve veneno, porque nunca revela de antemano hacia qué lado caerá la herida.
Su impacto no será solo ofensivo. En un equipo que vive de la presión y del error forzado, el serbio entiende cuándo saltar, cuándo morder, cuándo empujar al rival hacia el costado equivocado. No es un defensor natural, pero su fútbol nace del instinto de caza, de ese primer paso que desordena y genera una ventaja invisible. Por eso Bordalás ve en él algo más que un extremo o un mediapunta: ve un perro de presa en campo rival, un jugador que dificulta la salida de balón del contrario sin dudar dos veces en meter la pierna.
Y como toda llegada con peso, la suya reordena jerarquías. Adrián Liso, que ya se había visto relegado al banquillo con las llegadas de Satriano y Luis Vázquez, siente el temblor de la suplencia permanente. Álex Sancris, por su parte, podría perder toda opción incluso como posible revulsivo. Pero el caso más doloroso podría ser el de Mario Martín, desde un rol más interior y jna jerarquia hasta la fecha importante, percibe que la segunda línea ya no es un territorio estable para él, sino un campo en disputa con su primer conpetidor serio por el puesto.
Y es que Birmančević es eso: disputa. Una cesión con aroma a oportunidad, un futbolista que ahorra trabajo de trinchera a los mediocentros, Luis Milla y Arambarri. En un Getafe construido desde el esfuerzo, el serbio aporta lo que no se entrena: el instinto de lucha sin pelearse con el gol.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

