
El Atlético de Madrid ha decidido meterle una marcha más a su ataque con Ademola Lookman, un futbolista fichado para cambiar la previsibilidad por vértigo. A sus 28 años, el nigeriano sale de la Atalanta tras un ciclo en el que se ha confirmado como un especialista en romper líneas: regate productivo, conducción que castiga y mucha llegada. No es un jugador de adorno; es un acelerador de jugadas. Sus datos son claros: 1,74 m, diestro y con la experiencia de haber decidido una final europea con un hat-trick. Pero lo que importa ahora no es su currículum, sino el impacto que puede tener en un equipo que necesitaba alternativas arriba.
Su encaje con Simeone tiene lógica táctica. En un 4-4-2, Lookman funciona como segundo delantero, buscando el hueco entre el central y el lateral y cargando el área sin dudar. En un 5-3-2, su capacidad para leer las transiciones lo hace el socio ideal del punta: fija marcas por fuera, amenaza por dentro y castiga el lado débil del rival con mucha determinación. Y si el partido pide un 4-3-3 o 4-2-3-1, su papel como extremo izquierdo a pie cambiado le permite recibir abierto, atraer defensas y buscar el golpeo cruzado tras el recorte. En cualquier esquema, ofrece una vía de progresión cuando el pase se atasca y un volumen de tiros que mejora el potencial ofensivo del grupo.
Con la pelota, su regate sirve para ganar metros y generar espacios para sus compañeros. Sin ella, su potencia al espacio es clave para un Atlético que quiere ser vertical sin romperse atrás. El matiz clave será su implicación en el repliegue y los esfuerzos defensivos, algo que marcará si es titular o un recurso de banquillo. Pero el perfil está definido. Donde el equipo se bloqueaba, ahora hay una amenaza; donde el juego se paraba, ahora hay aceleración. Lookman no viene a asegurar la posesión, viene a morder. Y en el Metropolitano, esa agresividad se traduce rápido en jerarquía.
En cuanto a la gestión de minutos, la competencia de Lookman redefine la jerarquía arriba. En un dibujo con dos puntas, Alexander Sørloth apunta a ser el principal damnificado, quedando relegado a la rotación o a ser el relevo de Julián Álvarez cuando el argentino necesite descanso. En un 4-2-3-1, el nigeriano se ubicaría en banda izquierda, dejando sin sitio a González y con la mediapunta reservada para la creatividad de Baena o Almada por detrás de Álvarez. El encaje de los tres juntos, Lookman, Álvarez y Sørloth, se antoja improbable, salvo que Simeone opte por una defensa de cinco que compense estructuralmente semejante despliegue ofensivo. El escenario más comprometido para él sería en banda dentro del 4-4-2 clásico; ahí, su rendimiento se resiente al verse obligado a un desgaste defensivo que suele penalizar su frescura en los últimos metros.
En definitiva, Lookman no llega para sumar un nombre más a la rotación, sino para alterar el equilibrio ofensivo del Atlético y obligar a Simeone a repensar jerarquías y automatismos. Su presencia introduce una variable que el equipo no tenía: desborde real, ruptura constante y amenaza directa al espacio. Si el técnico consigue integrar su vértigo sin que el bloque pierda orden, el nigeriano puede convertirse en el factor que transforme la inercia del ataque rojiblanco y eleve su techo competitivo en los escenarios de máxima exigencia.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

