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Miércoles, 11 de octubre del 2017

Griezmann y Correa, pareja a la fuerza

Mandzukic y Jackson no cuajaron en un año y seis meses, respectivamente, como complementos de Griezmann. Ninguno rayó a la altura. Si acaso, el croata, antes de marcharse a custodiar a Dybala e Higuaín reconvirtiéndose para seguir en la elite en el punta que ocupa el flanco izquierdo de la Juventus, fue el que más cerca estuvo de conectar con el astro de Mācon. El que más aguantó hasta que vino una oferta por él de 21 millones de euros.

Mirando al futuro y a partir de enero del 2018, Diego Costa es el nuevo elegido para acompañar al galo. La apuesta por formar una dupla ofensiva de vanguardia europea tiene como misión, entre otras, llegar lejos en la Champions.

Pero para alcanzar cotas de privilegio continental el Atlético deberá antes superar la primera fase. Y los cuatro enfrentamientos que quedan, el punta de Lagarto los verá desde la grada. Por tanto, el entrenador anhela un futbolista de condiciones exclusivamente ofensivas para complementar a su referente hasta entonces. El problema reside en que el técnico no dispone actualmente en su plantel de lo que quiere, por lo que deberá adaptar sus necesidades a los hombres que hay luego de no poder fichar desde 2016.

Por sentido común, quizá el mejor perfil que se adapte al del francés sea un delantero de características y virtudes diferentes. Los intereses del galo y el Atleti confluyen, el jugador busca acompañante estable y el club anhela un rematador eficiente. En este sentido, las facultades del hispano-brasileño colman a priori las necesidades del equipo rojiblanco. Alto, diestro, potente, finalizador, veloz, diferente, insaciable e intimidante. Desde su marcha, cada verano, la entidad hacía inversiones millonarias para suplirle.

Todos los intentos, incluido el último, Gameiro, lastrado por las lesiones desde que llegó y más cómodo arrancando desde la banda a la contra, acumula una testimonial participación en dos partidos está temporada- resultaron fallidos.

Entretanto, vino Torres (el más espigado de los puntas y con mayor poderío aéreo, potente y sobre el papel quien más se asemeja al modelo que requiere el preparador sudamericano) en una operación más emotiva que efectiva; en momentos concretos rindió y fue titular con continuidad, pero en la presente campaña ni ha marcado en los 196 minutos que ha jugado. Su presencia en el Atlètico de hoy se cimienta en el imprescriptible aval de la afición, un ejercicio de idolatría nostálgica que no debe manipular la realidad de los números sobre el campo.

Durante los próximos tres meses, el cuadro colchonero tendrá que sobrevivir reinventando lo reinventando. Reubicar a las soluciones de emergencia, sin físico para exponer lo que Simeone les exige y en el caso de Vietto de modo accidental u obligatorio. El argentino, después de un año en el que empezó goleando en el Sevilla y terminó en el anonimato, se convirtió forzosamente en el único de los cedidos del ejercicio pretérito que se quedó en la primera plantilla. Tampoco ha encontrado el gol en los seis encuentros en los que ha entrado en liza hasta el momento, le pesa la camiseta o el escudo (o la institución en sí, incluyendo el entorno) y aunque muestra destellos en el juego en corto carece aún de potencia para desbordar; inquieta sin dar sensación de peligro, estéril ante la portería rival. Apunta destellos que no finalizan, gestos que se quedan sin cuajar.

Con este escenario, Correa se erige en la esperanza hasta 2018. Irrumpió con un golazo en Montilivi y, desde entonces, se ha convertido en el segundo atacante de referencia. Triplete de tantos en nueve compromisos, intermitente siempre y en ocasiones decisivo. Obviamente, no se trata de un nueve. Extremo, incluso mediapunta, y un remedio casero como ariete improvisado. Capaz de desequilibrar individualmente, antes no gozaba de continuidad y ahora tiene la ocasión de convertirse en fijo. Ha bajado su rendimiento en las últimas semanas, sin embargo se ha transformado en la opción más fiable para el Cholo. Canchero, ágil, descarado, improvisador, rápido, agitador, trabajador… Explotó sus condiciones para dar la primera asistencia del Metropolitano, previo quiebro al defensa de Málaga, y será el arma supletoria en la zona de ataque ante el Barsa.

El fútbol debería paliar las deudas que la vida ha contraído con Correa, una operación de corazón motivó que meditase la retirada -vivió un un año sin jugar- y en junio perdió a su hermano. Sin duda, muestra madurez al levantarse tras despiadados varapalos que trascienden de lo futbolístico.

Ahora, disfruta del momento de reivindicarse y ser ejemplo de superación, su personalidad quedó patente desde que debutó en el Calderón y allí empezó a sembrar el cariño de la gente. A corto plazo, y mientras el resto de delanteros no dé un salto cualitativo, el rosarino seguirá siendo el socio del recién nombrado oficialmente candidato a Balòn de Oro, Antoine Griezmann. 

Pepe Muñoz