
El empate (2-2) entre el Deportivo Alavés y el Girona FC en Mendizorroza tuvo como nombre propio a Azzedine Ounahi. El centrocampista marroquí, que regresaba tras superar una lesión en el sóleo izquierdo sufrida durante la Copa de África, demostró en apenas media hora que está listo para recuperar un rol protagonista en el esquema de Míchel.
Ingresó en el minuto 68, con el partido aún indeciso. Bastaron unos compases para advertir su influencia. Recibió entre líneas, templó el ritmo y filtró un pase de seda hacia Viktor Tsygankov, quien transformó la asistencia en el 1-2 provisional. El gesto técnico, preciso y sereno superó varios rivales y evocó su mejor repertorio. Durante los veintidós minutos que disputó, incluidos los diez de añadido, firmó dos remates francos y ofreció asociaciones que ensancharon el campo y la imaginación.
Tras semanas de readaptación minuciosa en la ciudad deportiva, con sesiones diseñadas para fortalecer el sóleo dañado y devolverle la plenitud competitiva, Azzedine Ounahi clausura su proceso de recuperación convertido otra vez en eje vertebral del proyecto. Su irrupción en Vitoria actuó como declaración de intenciones: el equipo recupera a su arquitecto creativo justo cuando el calendario entra en la recta final y la batalla por los puestos europeos exige jerarquía en la sala de máquinas. La competencia se intensifica en la zona de creación y, al mismo tiempo, emerge una figura capaz de ordenar el caos, de asumir la responsabilidad del pase decisivo y de marcar el compás emocional del conjunto.
Este regreso supone un alivio para el cuerpo técnico, pero también abre un nuevo escenario de competencia en la medular. Con la vuelta de Ounahi, futbolistas como Thomas Lemar, Axel Witsel, Fran Beltrán o Iván Martín ven amenazada su continuidad en el once titular, dada la capacidad del marroquí para organizar el juego desde la base o actuar como interior ofensivo. Su polivalencia incluso permite a Míchel prescindir de una referencia fija como Vladyslav Vanat, para apostar por un sistema de mayor control de posesión, tal y como sucedió a partir del minuto 68 del duelo del lunes por la noche.
El retorno del futbolista más diferencial de la plantilla del Girona FC amplía el repertorio ofensivo con una riqueza tangible: mayor claridad en campo contrario, suministro constante para los delanteros y una amenaza repetitiva desde la segunda línea. Su presencia multiplica las líneas de pase, afina la circulación y eleva la calidad de las decisiones en los últimos metros. Con Ounahi en plenitud, el Girona encuentra argumentos para proyectarse hacia la zona noble de la tabla y alimentar ambiciones que hace apenas unas semanas parecían suspendidas en tierra de nadie.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

