
Azzedine Ounahi ha dejado de parecerse, en las últimas semanas, al futbolista que iluminó buena parte del curso del Girona con esa mezcla tan reconocible de pausa, quiebro corto y pase venenoso que convierte una posesión aparentemente inofensiva en una ventaja real. El marroquí, fichado en verano procedente del Marsella y convertido pronto en una de las notas más destacadas del equipo de Míchel, mantiene intacto el talento, pero ha perdido incidencia desde que su radio de acción se ha desplazado hacia el perfil izquierdo, un territorio que le exige recibir de espaldas a la cal, defender carreras largas y elegir entre el centro forzado o la conducción hacia dentro, casi siempre con menos aire del necesario.
La cuestión, más que señalar al jugador, obliga a mirar al entrenador, Míchel Sánchez, que ha decidido generar un ecosistema apropiado para jugadores como Lemar o Iván Martín. No obstante, Ounahi fue diferencial cuando pudo vivir entre líneas, girar sobre el primer control, atraer rivales y soltar a tiempo hacia los atacantes, porque su fútbol nace de la interpretación y no de la repetición mecánica del extremo. En banda, en cambio, se estrecha por instinto, invade zonas ya ocupadas por Álex Moreno. Cuando entra por dentro se topa con Lemar o Iván Martín y deja al equipo sin una amplitud limpia, algo especialmente visible en un Girona que atraviesa un tramo de menor fluidez y todavía necesita puntos para sellar la permanencia.
La reacción en Mestalla ofreció una pista sugerente. Con tres centrales y carrileros largos, Míchel encontró una fórmula capaz de proteger mejor al equipo y, al mismo tiempo, liberar alturas exteriores para Arnau, Rincón o quien ocupe el costado izquierdo ante el Mallorca, más aún sin Álex Moreno por sanción. Ese dibujo permitiría devolver a Ounahi a la mediapunta, cerca de Tsygankov, con libertad para recibir por dentro, asociarse, filtrar y llegar, mientras los carriles fijan por fuera y evitan que el marroquí deba fingir un papel que le resta brillo.
Montilivi no necesita un Ounahi sacrificado en la orilla, sino al jugador que acelera las jugadas por dentro, las canaliza y las lleva hasta el área con su despliegue físico y calidad técnica. Ounahi administra el ritmo y convierte la incertidumbre en ocasión. Recuperarlo pasa por devolverle el centro del escenario.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

