
El Real Madrid vive desde hace semanas un clima espeso, agrietado por la tensión entre Vinicius y Xabi Alonso, una historia que ha saltado de los despachos a los titulares y que, según diversas filtraciones, ha arrinconado la renovación del brasileño. La reunión cara a cara con Florentino Pérez, el enfado tras el Clásico, los gestos hacia el banquillo y el mensaje de “me voy del equipo” habían dibujado un escenario de crisis permanente. Pero en Atenas, en una noche de reivindicación necesaria para muchos, el club activó un plan de emergencia: proteger a Vinicius, reforzar su figura y, sobre todo, cambiar la conversación para girar el rumbo mediático de quienes viven de las desgracias ajenas. Y el líder de ese movimiento no fue otro que el propio Xabi Alonso.
Lo hizo primero desde el campo. Pese a que Vini venía de ser suplente en Elche, el técnico lo devolvió al once en un partido delicado, y el brasileño respondió con un rendimiento feroz: desborde, ritmo, dos asistencias y una implicación que hacía semanas no se veía. Pero lo más significativo llegó después. La puesta en escena de Xabi Alonso fue un giro completo respecto a sus previas apariciones. “Me ha dado mucha pena que el gol no fuese legal, porque era un gol que ayer lo hablamos… le hubiese venido muy bien”, declaró ante Movistar, subrayando tres veces el mismo mensaje: empatía, protección, cuidado. En rueda de prensa insistió, casi calcado: “Es un gol típico suyo… me da mucha pena que se invalidara. Pero la conexión con Mbappé, las dos asistencias, el impacto que ha tenido…”. Xabi Alonso abrazó más que nunca a Vinicius, de una forma incluso exagerada.
Las palabras se sintieron como un barniz, como una capa de purpurina estratégica en mitad de un incendio. No se trató solo de elogiar a un jugador; fue una operación de imagen. El vestuario la reforzó, la directiva la apoyó, y la prensa recogió exactamente lo que el club pretendía que recogiera: unidad, sensibilidad, alivio. El Madrid quiso que se hablara de Vinicius el futbolista, no Vinicius el conflicto. Y, por una noche, lo consiguió. Xabi Alonso necesitaba aire; Vinicius necesitaba cariño. Atenas se convirtió en el punto de encuentro donde ambos, quizá obligados, empezaron a tenderse la mano.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

