
El futuro de Marcus Rashford en el FC Barcelona sigue abierto, y el club mantiene serias dudas sobre si ejecutar la opción de compra cuando finalice su cesión en junio. La decisión no depende solo de criterios deportivos, sino también económicos y estratégicos, condicionada además por el nuevo contexto del Manchester United.
En términos de rendimiento, Rashford ha dejado cifras relevantes. En LaLiga ha disputado 18 partidos, marcando 2 goles y generando 8 asistencias en 1.112 minutos. En la Champions League su impacto ha sido mayor: 6 encuentros, 4 goles y 3 asistencias en 417 minutos. Estos números muestran que puede tener un papel decisivo en ciertos contextos y con protagonismo dentro del equipo.
En el área deportiva del Barça existe debate sobre su encaje a largo plazo. Rashford ha destacado cuando ha tenido continuidad y protagonismo, mientras que su influencia es menor en fases de mayor competencia interna. Además, su presencia condiciona los automatismos colectivos, especialmente por la banda izquierda, donde su juego vertical y orientado al uno contra uno puede romper la fluidez y la participación del lateral.
A todo ello se suma el factor económico. El Barça firmó una opción de compra elevada, de 40 millones de euros, con la intención de negociar o prolongar la cesión. Sin embargo, la salida de Rúben Amorim del Manchester United ha cambiado el escenario: con el técnico fuera, el club inglés podría recuperar a Rashford como pieza central de su nuevo proyecto, endureciendo cualquier negociación, dado que anteriormente su exclusión respondía a la relación con Amorim.
Así, entre dudas deportivas, limitaciones financieras y la nueva postura del gigante inglés, el Barça mantiene abierta la decisión sobre si quedarse con Rashford en propiedad cuando termine la cesión, aún con media temporada por delante.


