
El Sevilla volvió a mirarse al espejo sin reconocerse este lunes en el Ramón Sánchez Pizjuán. El conjunto nervionense, que recibía al Celta tras la dura derrota contra el Levante, inició con un bloque muy similar al de la desgracia. Dominó, mandó, tuvo la pelota como quien sostiene un talismán, pero nunca supo convertir ese control en amenaza real. El Celta, paciente, aguardó su momento con la serenidad de quien sabe que el fútbol, al final, siempre ajusta cuentas.
Desde el inicio, el conjunto de Nervión se adueñó del balón y del territorio, construyendo un relato de posesión que no encontró continuidad en el área rival. Hubo centros, aproximaciones y un par de intentos lejanos, pero todo quedó en insinuaciones. Faltó colmillo, faltó fe en los últimos metros y todo se resumía en algunas caricias. El Celta, en cambio, jugó con el cronómetro y el espacio: transiciones rápidas, llegadas medidas y la sensación constante de que cada pérdida sevillista podía convertirse en castigo. Vlachodimos sostuvo al Sevilla con varias intervenciones de mérito, evitando que la noche se torciera antes de tiempo.
La segunda parte añadió dramatismo al guion. El regreso de Vargas, efímero y cruel, simbolizó la fragilidad de un equipo al que todo le sale torcido: apenas unos minutos bastaron para que el atacante volviera a caer lesionado, dejando una imagen de desolación que heló al estadio. El partido entró entonces en una fase espesa, de nervios y choques, donde el Sevilla empujaba sin claridad y el Celta empezaba a oler la sangre.
El desenlace llegó como llegan siempre las tragedias en Nervión: con un error mínimo y una consecuencia máxima. Un pisotón en el área, una decisión irrevocable y la calma de Marcos Alonso desde los once metros. El penalti transformado enmudeció al Pizjuán, que dudaba entre la agitación y el aburrimienito y certificó una derrota que pesa más por lo que revela que por lo que duele. El Sevilla encadena tropiezos, se acerca peligrosamente al abismo y confirma una alarmante sequía ofensiva. El Celta, sólido y eficaz, se marcha con tres puntos de oro y la vista puesta en Europa, dejando tras de sí un estadio lleno de dudas y silencios.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.



