
La portería es el último refugio y, a menudo, el primer lugar donde se explica una temporada. En el RC Celta 2025-26, ese relato conduce de manera directa a Ionuț Radu, un guardameta que llegó sin foco mediático y ha terminado sosteniendo al equipo con una autoridad que ya no admite discusión. Su rendimiento no solo ha consolidado una defensa más fiable del campeonato liguero, sino que ha redefinido la identidad competitiva del Celta en una Liga donde cada punto se pelea como un activo estratégico.
La confianza depositada por Claudio Giráldez es absoluta y se refleja en un dato incontestable: 19 partidos de Liga, 19 titularidades, 1.710 minutos sin relevo. En un contexto de rotaciones constantes, Radu ha sido una certeza inamovible. Ha encajado 20 goles, una media ligeramente superior al tanto por encuentro, pero el análisis fino revela un impacto claramente positivo. Las métricas avanzadas lo sitúan por encima de lo esperado en goles prevenidos, señal de que sus intervenciones han evitado daños mayores y han convertido empates frágiles en victorias por la mínima.
El Celta no solo defiende mejor; defiende con convicción. Desde la jornada 10 en adelante, el equipo ha reducido de forma notable su fragilidad, y Radu ha sido un factor decisivo en ese giro. En los últimos nueve partidos ha encajado solo siete goles y ha firmado cinco porterías a cero, varias de ellas en escenarios de máxima exigencia. El partido ante el Real Madrid marcó un antes y un después: siete paradas, cuatro dentro del área, dominio del uno contra uno y una sensación de invulnerabilidad que contagió al bloque. Aquella noche no solo ganó el Celta; se consolidó su portero.
Especial mención merece su rendimiento desde el punto de penalti. Radu ha detenido dos lanzamientos en una Liga donde la efectividad del ejecutor suele imponerse. No es casualidad: estudio previo, lectura corporal y una valentía poco común para aguantar hasta el último instante. Esa mezcla de preparación y carácter define su perfil. No es un portero de estética excesiva ni de salida limpia constante con el balón, pero sí uno de los más fiables cuando el partido se rompe y exige decisiones inmediatas.
El impacto trasciende lo puramente estadístico. La defensa juega más alta, los centrales asumen más riesgos y el equipo transmite una serenidad que no tenía en cursos anteriores. La comparación con etapas recientes es inevitable: donde antes había dudas, ahora hay liderazgo. Donde había inseguridad, hoy hay mando.
Radu ha pasado de incógnita a pilar estructural en apenas media temporada. En Balaídos ya no se discute su rol, se protege su continuidad. Porque mientras fuera del campo celebra haciendo el pino, dentro del área vuela con los guantes. Y cada parada es un argumento más para entender por qué el Celta, esta vez, se atreve a mirar al cielo sin miedo a caer.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

