
En Anoeta, en una noche copera de esas que ponen a prueba la jerarquía de todo el equipo, Álvaro Odriozola aprovechó su ventana de oportunidad para enviar un mensaje nítido al banquillo de la Real Sociedad. No fue titular, ni falta que hizo. Bastaron 46 minutos, del 74’ al final de la prórroga, para que el lateral donostiarra se convirtiera en uno de los factores diferenciales del duelo ante Osasuna, un partido que la Real terminó resolviendo en la tanda de penaltis tras un 2-2 tan agitado como revelador.
El contexto no era sencillo. La Real perdía 0-2, el encuentro pedía riesgo y Pellegrino Matarazzo necesitaba alterar el plan sobre el campo. La entrada de Odriozola por Aramburu cambió el paisaje táctico. Con Sergio Gómez ya proyectado por la izquierda, el ex del Real Madrid dio profundidad real al costado derecho, estiró a Osasuna y abrió pasillos interiores que hasta entonces parecían clausurados. No fue sólo una cuestión de amplitud: fue lectura del juego, energía y determinación.
Los números sostienen la sensación: precisión en el pase cercana al 97%, pleno de duelos ganados, varias recuperaciones y una presencia constante en campo rival. Provocó el penalti que permitió a Beñat Turrientes recortar distancias y sostuvo el pulso físico hasta el último minuto. Defendió cuando tocó y atacó cuando el partido lo exigía, sin concesiones. Un lateral profundo, sí, pero también fiable. Como hacía tiempo no recordábamos en Álvaro.
Más allá de la estadística, su actuación tuvo un peso emocional evidente. Odriozola jugó con una mezcla de urgencia y orgullo, consciente de que su rol esta temporada ha sido no secundario, sino residual. Se le vio pedir el balón, protestar, animar, contagiar. En una Real que necesitaba rebeldía, él la aportó desde el carril.
El plan de Matarazzo, con dos laterales largos y un ataque sin referencias fijas, encontró en Odriozola una pieza clave. Alternó carriles con Kubo, pisó línea de fondo y obligó a Osasuna a replegarse más de lo previsto. No fue un partido perfecto del conjunto txuri-urdin, pero sí uno que deja conclusiones.
Todo apunta a que Aramburu seguirá siendo una opción preferente en el once. Pero actuaciones como esta colocan a Odriozola en el radar inmediato. Si mantiene este nivel desde el banquillo, no tardará en llamar a la puerta del equipo titular. Y esta vez, con argumentos.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

