Facundo Garcés jura al escudo tras arder su bandera

Un central sin patria encuentra refugio en su camiseta

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Sábado, 31 de enero del 2026 a las 17:33

Facundo Garcés no regresó al fútbol profesional por la puerta principal ni bajo el cobijo de un guion amable. Tras cuatro meses de forzado ostracismo, suspendido por la FIFA por falsificación documental en su intento de nacionalización con Malasia, su reaparición en Cornellà fue algo más que un regreso deportivo: fue una restitución simbólica, el reencuentro con su derecho a existir dentro del campo. De pronto, la cuestión ya no era su estado físico, sino su identidad, convertida en una frontera inestable que lo había dejado sin patria futbolística. Entró tras el descanso, con el marcador igualado y el partido en combustión, y asumió 45 minutos de resistencia sin anestesia.

DEF

Su presencia no solo ordenó la zaga: dotó al Deportivo Alavés de una estabilidad que hasta entonces había sido provisional, sostenida a base de ajustes de emergencia y parches defensivos. La defensa, huérfana durante meses, volvió a reconocerse en un eje. Tenaglia y Benavídez habían resistido con profesionalidad una planificación deficiente, pero la entrada de Garcés reactivó una jerarquía dormida. En un equipo que compite siempre al borde, su regreso fue una forma de respiración.

La temporada del central argentino ha sido un rompecabezas de recursos y espera judicial: una carrera suspendida entre despachos, resoluciones cautelares y titulares que lo redujeron a un pasaporte falso. Sin embargo, cuando el ruido se apaga y hablan los datos, emerge un perfil de sobriedad incontestable: eficacia en el tackle, lectura del juego para anticipar, contundencia en el bloqueo. Garcés no es el central que inicia las jugadas; es el que las clausura. No promete control, sino contención. No ofrece salida, sino cierre. En su fútbol no hay ornamento: hay determinación.

En Cornellà, ingresó por el lesionado Benavídez con el temor lógico de quien lleva meses sin competir. No necesitó adaptación: se ajustó al ritmo, impuso presencia en el juego aéreo, corrigió perfiles, despejó con criterio y redujo al Espanyol a una impotencia posicional. Bajo su tutela, el Alavés encontró el equilibrio que le permitió creer en la remontada. Fue una actuación sin florituras, pero de profundo peso táctico.

Garcés no vuelve para embellecer al Alavés, sino para estabilizarlo y devolver sus piezas a su lugar natural: Jonny y Tenaglia en los costados, un eje reconocible en el centro junto con Pacheco. En una liga donde cada error se convierte en condena, su figura representa algo más valioso que el talento: certidumbre. Y en esa ironía cruel, la de un futbolista que perdió su bandera y solo conserva un escudo, se entiende su nuevo estatus. Garcés ya no pertenece a un país: pertenece al Deportivo Alavés.

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.