
El Atlético de Madrid volvió a proyectar una imagen de vulnerabilidad en su visita al Ciutat de València, donde fue incapaz de romper el 0-0 ante un Levante que hizo del rigor táctico su baluarte y de la abnegación su principal activo. Los rojiblancos monopolizaron el cuero por tramos y merodearon el área rival con insistencia, pero carecieron de la lucidez necesaria para traducir ese dominio en oportunidades manifiestas de gol. Para el esquema de Simeone, las tablas supusieron un tropiezo con sabor a derrota que agrava su crisis institucional por la falta de fichajes; para el cuadro granota, un punto balsámico en su agónica lucha por la permanencia.
El acto inicial estuvo condicionado por la discontinuidad. Lenglet vio la cartulina amarilla prematuramente tras una falta táctica, síntoma de un Atlético que comenzaba a asfixiarse ante un bloque bajo sumamente denso. Poco después, un aparatoso choque de cabezas entre Sorloth y Moreno forzó un prolongado paréntesis que terminó por diluir el ritmo del encuentro. Ambos fueron sustituidos y el noruego abandonó el verde en camilla. Antes del intermedio, la entrada de Julián Álvarez buscó inyectar dinamismo, pero el área local se mantuvo como un feudo inexpugnable. Los colchoneros gozaban de la posesión, pero adolecían de profundidad.
Tras la reanudación, Simeone agitó el árbol en busca de clarividencia. Con Koke dirigiendo la sala de máquinas y mayor despliegue por los costados, entrando por un lesionado Barrios y los visitantes ganaron metros. Nico González protagonizó uno de los primeros avisos, aunque su disparo careció de puntería. La presión se intensificó tras un envío lateral de Nahuel Molina que Álvarez no acertó a conectar con limpieza. Fue el momento en el que el Atlético asedió el arco rival, pero sin la contundencia que demanda la élite. Durante el segundo tiempo, también Llorente pidió el cambio por un golpe, elevando la alarma en cuanto a efectivos disponibles.
El Levante, impertérrito en su planteamiento, resistió sin fisuras y apenas concedió resquicios. Su única réplica fue un latigazo lejano que, aunque inocuo para la zaga, funcionó como aviso para navegantes. En el epílogo, el Atlético volcó el juego mediante centros laterales, buscando una brecha que jamás se materializó. El silbato final certificó el reparto de puntos y dejó a los madrileños con la amarga convicción de haber fallado en una cita imperativa. Todo ello bajo un panorama sombrío: con futbolistas por debajo de su nivel, como Julián Alvarez, la enfermería saturada y los efectivos bajo mínimos, el Metropolitano mira de reojo un mercado de fichajes al que solo le restan cuarenta y ocho horas de vida.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.



