
La pubalgia no ha sacado a Antony de la escena, aunque sí le está robando, poco a poco, esa electricidad con la que había alterado el paisaje ofensivo del Betis desde su llegada hace ya más de un año. El brasileño sigue compitiendo, sigue apareciendo y todavía deja destellos de enorme categoría, pero su estado físico empieza a condicionar de forma visible su presencia, sobre todo en la Liga. En las tres últimas jornadas, su rendimiento ha descendido y Manuel Pellegrini ha optado por protegerlo con una gestión más cuidadosa de los minutos. Ya ocurrió ante el Getafe y volvió a repetirse frente al Celta, dos partidos en los que arrancó desde el banquillo por la dificultad creciente para recuperarse con solvencia entre el jueves europeo y el domingo liguero. La última jornada, fue sustituido al descanso tras no comparecer en San Mamés. El cuerpo técnico asume que la dolencia en el pubis le impide sostener la misma carga competitiva de hace unos meses y, en ese contexto, el equipo ha empezado a dosificar a uno de sus futbolistas más desequilibrantes.
La diferencia entre sus prestaciones en un torneo y otro resulta ya demasiado evidente para considerarla casual. En la Europa League, donde el calendario concede un margen distinto y el esfuerzo puede prepararse con más espacio, con cuatro días entre domingo y jueves. En el torneo continental, Antony sigue ofreciendo una versión mucho más decisiva. Disputó los 180 minutos en la eliminatoria ante el Panathinaikos y mantuvo una incidencia decisiva en campo rival, prolongando una tendencia continental en la que todavía encuentra espacio para desbordar, acelerar y marcar diferencias, anotando uno de los cuatro goles del partido de vuelta. En cambio, la Liga le está exigiendo un peaje cada vez más alto. La última jornada ante el Athletic fue la imagen más elocuente de ese desgaste: apenas aguantó hasta el descanso y fue sustituido en un movimiento que retrató mejor que cualquier parte médico la fatiga acumulada y el dolor de pubis.
Por eso este parón se presenta en Heliópolis como algo más que una pausa. Antony sigue un plan específico, al margen del grupo, con la intención de rebajar molestias y afinar su puesta a punto antes del tramo decisivo del curso. En el Betis saben que ya no puede soportar el mismo desgaste cada cuatro días, de ahí que Pellegrini haya empezado a medirlo con una cautela casi obligada. La pubalgia le ha ido restando frescura, desborde y continuidad en la Liga, justo cuando la temporada entra en su zona más exigente. Pero también ahí se juega el pulso de los futbolistas importantes: resistir cuando el cuerpo se rebela, apretar cuando el calendario se estrecha y llegar en pie al instante en que el curso reclama a sus mejores nombres.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

