
Álvaro Fidalgo aterrizó en el Betis como esos fichajes de invierno que, más que remendar una urgencia, parecían llamados a alterar la jerarquía de un equipo. Llegó desde el Club América en enero de 2026, en un contexto de bajas sensibles en la medular verdiblanca, y su adaptación fue tan veloz como estimulante. Manuel Pellegrini le abrió la puerta con naturalidad, el futbolista la cruzó con personalidad y en apenas unas jornadas se instaló en el once con una mezcla de pausa, lectura y finura técnica que invitaba a pensar en una continuidad mucho más larga. Incluso dejó un gol en el derbi ante el Sevilla, un detalle que terminó de envolver su irrupción con cierto aroma de hallazgo.
Por eso desconcierta tanto su brusca pérdida de protagonismo. El mediocampista hispano-mexicano ha quedado desdibujado en las últimas semanas hasta el punto de enlazar tres partidos consecutivos en un papel secundario frente a Panathinaikos, Athletic y Espanyol. Solo fue titular en uno de los cinco encuentros más recientes, ante el Celta el 15 de marzo, y además se quedó sin participar en los dos últimos compromisos ligueros. Ni un mísero minuto. En los tres choques oficiales más cercanos apenas acumuló 28 minutos, todos ellos en la vuelta europea frente al conjunto griego cuando la eliminatoria ya estaba sentenciada. El contraste con su arranque resulta demasiado abrupto como para pasar inadvertido.
La explicación más sólida aparece en el momento exacto en que Sofyan Amrabat regresó de su lesión. Fidalgo había encontrado espacio precisamente cuando el marroquí, junto a otros centrocampistas importantes, estaba fuera de combate. Con Amrabat de nuevo disponible, Pellegrini ha recuperado una pieza que conoce mejor y que le ofrece un perfil más físico, más áspero y más fiable para sostener determinados partidos. A partir de ahí, el técnico chileno ha ensayado distintas fórmulas en la sala de máquinas, ya fuera junto a Marc Roca, Pablo Fornals o Sergi Altimira, y en ninguna de ellas ha entrado Fidalgo.
También ha pesado el contexto: su reciente paso por la selección mexicana, el escaso margen de entrenamiento tras el parón y la creciente densidad competitiva en la medular, donde Lo Celso vuelve a asomar e Isco apura su puesta a punto. Pellegrini no ha ofrecido una explicación concreta, de modo que el caso permanece envuelto en silencio. Mientras tanto, en Heliópolis empieza a crecer una pregunta incómoda: cómo un jugador que parecía haber encontrado sitio tan pronto ha podido desaparecer con tanta rapidez.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

