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El Celta se despidió de Europa con una actuación impropia de una vuelta de cuartos y con Balaídos convertido pronto en un escenario de resignación. Necesitaba un partido grande y ofreció una noche diminuta. Perdió 1 a 3 ante el Friburgo y cerró la eliminatoria con un global de 1 a 6, una cifra que retrata con bastante fidelidad lo ocurrido en los dos encuentros. El equipo de Giráldez tuvo más balón, sí, pero lo administró sin mordiente ni pegada y mucho menos con sentido. Mucho gesto, poca amenaza. El Friburgo, en cambio, mantuvo como en la ida la seriedad de quien sabe exactamente dónde golpear y cuándo hacerlo.
Durante media hora, el Celta al menos conservó la ficción de la remontada. Empujó sin generar peligro, se instaló en campo rival y logró que el partido pareciera abierto, aunque Atubolu vivía sin una sola intervención exigente. Todo se derrumbó en el minuto 33, cuando Ginter lanzó en largo, Makengo ganó la espalda de la defensa y dejó la pelota atrás para que Matanovic armara una volea magnífica, seca, limpia, definitiva. El gol desnudó al Celta. Seis minutos después llegó el segundo castigo. Lienhart robó, Beste aceleró hasta la línea de fondo y encontró a Suzuki, que definió con naturalidad. Del supuesto asedio local no quedaba nada. Solo un equipo desorientado y otro disfrutando de su oficio con un juguete roto.
Giráldez agitó el banquillo al descanso con cuatro cambios, entre ellos la entrada de Aspas, pero ni siquiera ese movimiento alteró el tono del partido. El Friburgo volvió a marcar en el 50, esta vez en una acción que resumió la eliminatoria entera. Manzambi rompió por la derecha, la jugada siguió viva tras un primer rechazo y Suzuki, siempre donde debía, firmó el 0 a 3. Ahí terminó todo, incluso la paciencia del estadio. El Celta había quedado reducido a comparsa carnavalera.
Solo en el descuento maquilló algo la noche con un buen desmarque de Hugo Álvarez y la definición de Swedberg al palo largo. Fue un gol tardío, casi honorable, incapaz de alterar la impresión de ruina competitiva que dejó el conjunto celeste. El Friburgo no necesitó ni despeinarse. Le bastó con tratar al Celta como lo trató durante 180 minutos, como un rival dócil, manejable, inofensivo y en algunas fases, incluso adorable. Ni el Celta ni Giráldez estuvieron a la altura de la cita histórica.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.



