
El fútbol suele resolverse en las distancias cortas, en esos detalles que solo están al alcance de futbolistas capaces de alterar el orden de un partido con un toque casi invisible. Así ocurrió en Montilivi con el regreso de Isco Alarcón, cinco meses después de que una lesión lo apartara de los estadios. Manuel Pellegrini le reservó apenas el tramo final, pero a Isco le bastó ese puñado de minutos para dejar la huella del jugador que entiende el juego un segundo antes que los demás. En un escenario de ida y vuelta, con el Girona mordiendo en cada zona y el Betis necesitado de una alegría, su entrada en el minuto 74:10 y hasta el 96:03 trajo la pausa y la clarividencia que el equipo verdiblanco llevaba demasiado tiempo echando de menos. Veintidós minutos bastaron.
Sus primeros contactos con el balón no respondieron al impulso del lucimiento, sino a una toma de contacto con la Tierra: darle al Betis algo de serenidad en medio del intercambio. Isco apareció por dentro, ofreció una línea de pase limpia y ayudó a que la circulación encontrara un cauce más templado en un tramo en el que cada pérdida podía abrirle al Girona la puerta del tercero. Isco ofreció de primeras una sensación bastante nítida: el equipo respiró mejor con él sobre el césped, encontró un punto de apoyo en la sala de máquinas y administró con más criterio un partido que seguía ardiendo.
El momento decisivo llegó en el 80, con 2-2 en el marcador y el desenlace todavía sin dueño. Isco recibió en una transición y, casi sin armar el gesto, encontró con el exterior del pie derecho el desmarque de Abde. La maniobra aceleró el ataque, desordenó al Girona y abrió la puerta al pase definitivo para que Rodrigo Riquelme firmara el 2-3. La acción condensó casi todo lo que representa el malagueño: imaginación, precisión y un dominio del tiempo que convierte una intervención breve en un episodio central.
Los números, aun escuetos por el tiempo en liza, también ayudan a perfilar su reaparición. Tocó nueve veces el balón y completó los cuatro pases que intentó, todos ellos con acierto, una pulcritud que encaja con la voluntad de ordenar. Recibió tres faltas, ganó tres de sus siete duelos por bajo y uno aéreo, recuperó una pelota y apenas perdió dos posesiones. Su vuelta dibuja un regreso de gran utilidad, de esos que dejan una impresión superior a la estadística desnuda. En el día de su cumpleaños, con el 22 a la espalda y una aparición exacta de 22 minutos, Isco volvió a reinar con su magia.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

