
La victoria del Real Madrid ante el Deportivo Alavés dejó un detalle que, más allá del resultado, invita a una lectura algo más detenida. Álvaro Arbeloa decidió conceder minutos a Franco Mastantuono, bastantes más de los que venía acumulando en los últimos meses, en un momento especialmente sensible para el futbolista argentino, que apura sus opciones de entrar en la lista de Lionel Scaloni para el Mundial. La elección, en apariencia una sustitución más dentro del reparto habitual, tuvo una consecuencia inmediata: Thiago Pitarch, uno de los canteranos que se había ido abriendo paso en la rotación blanca durante las últimas semanas, se quedó sin participar.
Mastantuono ingresó en el minuto 58 en sustitución de Arda Güler y dispuso de algo más de media hora sobre el césped del Bernabéu. Su actuación, sin embargo, pasó lejos de ser concluyente. Apenas entró en contacto con el juego, no remató entre palos, no cambió el pulso del encuentro y volvió a ofrecer la imagen de un futbolista aún en proceso de encontrar acomodo, continuidad y peso competitivo. Los silbidos que acompañaron su entrada y varias de sus intervenciones retrataron también el clima que hoy le rodea: el de un jugador que llegó envuelto en expectativa y que todavía no ha logrado corresponderla con regularidad. Aun así, Arbeloa no dudó. Cuando llegó el momento de agitar el partido, la apuesta fue Mastantuono y no Thiago Pitarch.
El mediocentro de la Fábrica, de 18 años y citado entre los suplentes, se quedó sin un solo minuto en un partido que parecía propicio para darle continuidad, sobre todo después de las buenas sensaciones que había dejado en semanas recientes, hasta el punto de abrirse hueco en alineaciones de notable exigencia. Sin embargo, el técnico blanco optó por mirar hacia otro lado y priorizó una decisión con un evidente trasfondo tan competitivo como de inversión económica.
Porque, más allá de lo que ofreció el argentino sobre el césped, su presencia respondía también a una lógica de contexto. A las puertas de una convocatoria de enorme alcance para su carrera como la que Lionel Scaloni dará dentro de un mes, cada aparición adquiere un valor que excede lo estrictamente futbolístico. En ese reparto de minutos, el Real Madrid pareció enviar un mensaje hacia fuera y hacia dentro: conviene sostener a Mastantuono en circulación, mantenerlo visible y preservar intacta la expectativa alrededor de un talento por el que el club hizo una inversión extraordinaria de 45 millones de euros.
Pitarch, mientras tanto, se quedó con la parte menos amable de esa decisión: comprender que en la élite ni el mérito reciente basta siempre para conservar el sitio, ni la progresión sigue una línea recta cuando entran en juego intereses de mayor escala.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

