Raúl Moro pone el contador a cero, con Kike Barja como amenaza creciente

La lesión de Víctor Muñoz abre una puerta inesperada al extremo llegado del Ajax, obligado ahora a convencer a Lisci entre la impaciencia del calendario y la competencia interna

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Miércoles, 29 de abril del 2026 a las 18:33

La baja de Víctor Muñoz para un mínimo de dos semanas ha colocado a Raúl Moro ante una oportunidad que, por pura lógica futbolística, parecía destinada a llegar antes o después, aunque quizá no con este grado de urgencia ni en un tramo tan decisivo de la temporada para Osasuna. El extremo, fichado en enero procedente del Ajax por una operación cercana a los cinco millones de euros, aterrizó en Pamplona con contrato largo, cartel de futbolista desequilibrante y una mochila menos visible: la falta de ritmo competitivo acumulada en Países Bajos, donde apenas había encontrado continuidad durante la primera mitad del curso.

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Desde entonces, Moro ha vivido instalado en una zona intermedia, entre la expectativa y la espera, con diez apariciones ligueras, cuatro titularidades, dos asistencias y una producción ofensiva todavía incompleta. Su fútbol conserva esa electricidad de extremo que encara, acelera y obliga al lateral rival a retroceder, pero en Osasuna todavía no ha terminado de traducir esas virtudes en una presencia estable dentro del plan de Alessio Lisci, que ha preferido perfiles más asentados cuando el partido pedía orden, lectura defensiva y menor margen de error, como es el caso de Rubén García.

"Hay que tener paciencia. Moro viene de una situación de jugar poco en el Ajax y eso te baja la confianza. Llega a Osasuna a un equipo que está funcionando bien y cuesta entrar. Hay que tener mucha paciencia para que se acople a la plantilla. Todo el mundo necesita un tiempo de adaptación", repetía Lisci en contadas ocasiones para explicar la poca participación de Raúl Moro.

La lesión muscular de Víctor, referencia ofensiva rojilla por su capacidad para romper líneas y revolucionar ataques, altera ahora el reparto de papeles. Moro parte con ventaja natural por demarcación y desborde, pero la amenaza de Kike Barja es real: el navarro ofrece trabajo defensivo, velocidad, conocimiento del club y una fiabilidad que suele seducir a los entrenadores cuando el calendario estrecha el margen para experimentar.

Para Moro, el contador vuelve a cero desde la obligación. Sus últimas entradas dejaron frescura y una sensación de jugador más suelto, menos pendiente de justificarse en cada balón. Si Lisci le concede la oportunidad, tendrá que demostrar que no es solo un revulsivo atractivo, sino una solución de inicio que sabe trabajar también en defensa. Si titubea, Barja esperará su ocasión sin hacer ruido.

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.