El argentino olvida sus problemas físicos y apunta a titular frente al Espanyol

Le debo una. Le debo una a la gente». Hace semanas que lo repite. Fariña está convencido de que ha contraído una deuda y vive agobiado por ella. Lo suelta cuando va de camino al vestuario o antes de subirse al coche para abandonar Abegondo. Su voz se suma a la de quienes consideran que el rendimiento del futbolista cedido por el Benfica está por debajo de las expectativas. El martes repitió el mensaje, pero todo había cambiado más allá de las palabras. El tono, el gesto, las sensaciones... Esta vez el par de frases vino acompañado de una sonrisa y un pulgar en alto. De un «me siento muy bien, recuperado por completo». Optimista ante el posible final de un prolongado calvario físico.
El reto de Fariña parece superado y el míster ya ensaya con el 24 entre los posibles titulares para un nuevo encuentro crucial. Ayer empezó colocándolo a la izquierda, donde el argentino se siente más incómodo, pero acabó haciéndole sitio en el enganche a costa de desplazar a Lucas a la derecha (en todos los casos, el sacrificado sería José Rodríguez). Llega el Espanyol y no hay mejor ocasión para que Fariña ajuste cuentas.
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