Crónica del amistoso: Nuremberg 2-2 Celta

El gran poderío físico de los alemanes marcó el segundo test de pretemporada de los celestes

Domingo, 19 de julio del 2015 a las 18:34

2-F.C.Nuremberg: Kirschbaun, Hovland, Bulthuis, Blum, Burgstaller, Muhwald, Stark, Behrens, Gislason, Schopf y Petrak.
También jugaron: Rakovsky, Polah, Sylvester, Koch, Kutschke, Evseev y Fullkrug

2-R C.Celta: Rubén, Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Jonny, Radoja, Borja Fernández, Wass, Jordan, Bongonda y Borja Iglesias.
En la segunda mitad jugaron Sergio, Diego Alende, Fontás, Sergi Gómez, Planas, Augusto, Pablo Hernández, Orellana, Rioja, Señé y Iago Aspas

Goles: 1-0, min.3: Schopf; 1-1, min.41: Borja Iglesias; 1-2, min.82: Iago Aspas; 2-2, min.96: Behrens  

Cosechó un trabajado empate (2-2) el Celta esta tarde en su segundo amistoso de pretemporada ante el Nuremberg de la segunda división alemana. Sin la vistosidad del otro día, los celestes volvieron a dejar detalles a tener en cuenta, como el talento de Daniel Wass y el buen rendimiento de Iago Aspas. También dejan en el parte negativo el balón parado y la falta de verticalidad por momentos, aspecto éste propio del mes de julio.

Eduardo Berizzo probó en la primera parte con Rubén; Hugo Mallo, Cabral, Sergi Gómez, Jonny; Radoja, Borja Fernández, Daniel Wass; Jordan, Bongonda y Borja Iglesias. Los celestes, que estrenaron hoy su segunda equipación gris oscura y roja, empezaron con mal pie el amistoso. A los tres minutos de juego, dos rechazos acabaron con el balón en las botas de Schopf que, dentro del área, colocó el esférico imposible para Rubén Blanco.

Al Celta le tocaba remontar y, para ello, era obligatorio tener el esférico. Le costó a los de Berizzo entonarse y meterse en el choque. La posesión cada vez fue a más, casi hasta tener el dominio por completo, pero faltaba profundidad. Bien es cierto que arriba no jugaba ninguno de los teóricos titulares. Bongonda, incisivo, fue de los más activos, junto a un Jordan que rozó el gol en un par de ocasiones. Pero si a alguien hay que destacar en la primera parte es a Daniel Wass. El danés fue, con diferencia, el mejor del Celta. A los quince minutos probó fortuna desde lejos, poco después de servirle un buen balón a Mallo que el de Marín estrelló contra el portero.

Era el preludio de lo que se avecinaba. Wass se hizo gigante en el centro del campo y con él el Celta mejoró en profundidad y en mordiente. Mediado el primer acto, puso en bandeja un soberbio pase a la espalda de la defensa a Jordan, pero el canterano marró ante el guardameta del Nuremberg.  Llega el equipo olívico cada vez más, pero le costaba definir. No pudo ser hasta el minuto 40 cuando, de nuevo Wass, puso una sublime asistencia por arriba y de primeras –balón que recibidó de Bongonda- a Borja Iglesias. El ariete del filial, de dulce, no falló y puso el merecido empate con el que se llegó al descanso.

Como ya ocurrió el pasado viernes, Berizzo cambió por completo el equipo que saltó en la segunda parte. Sólo siguió Sergi Gómez. El once tras la reanudación fue el formado por Sergio; Alende, S.Gómez, Fontás, Planas; Augusto, P.Hernández, Rioja; Orellana, Señé y Aspas. Empezó con ímpetu el Celta en este segundo período, aprovechando la inercia que le había dado el empate al borde del descanso. La tuvo Aspas primero –muy activo- al recibir un gran pase de Tucu Hernández, pero el moañés no acertó en portería rival. Minutos después, gallego y chileno intercambiaron papeles. Asistió el canterano tras jugada individual pero el remate de Hernández se marchó por encima del larguero, cuando tenía todo para marcar o coger portería.

El dominio fue aplastante para los celestes, aunque sin acierto arriba. Cada vez que el balón llegaba a tres cuartos, faltaba clarividencia. No fue el mejor día tampoco de Orellana, que aún así rozó el gol con un precioso disparo desde fuera del área con una rosca que casi coge portería con el guardameta vendido.

Poco a poco se fue estirando el Nuremberg que, a coletazos, llevaba peligro sobre la portería que protegía Sergio. Especialmente a balón parado fue donde más sufrió la defensa celeste. Los germanos, que empiezan su temporada la próxima semana, demostraron más rodaje conforme fue avanzando el choque. No tenían el esférico, propiedad siempre del Celta, pero fueron más incisivos cuando llegaron arriba. El buen hacer de Sergi Gómez en un par de ocasiones y la mala puntería de sus arietes evitaron el segundo tanto local.

Mientras, el Celta trataba de recomponerse desde el centro del campo, pero ni Augusto tenía su mejor día ni el Tucu Hernández aportó el equilibrio que Berizzo le pide que dé al equipo. El balón circulaba bien entre defensas, pero costaba conectar con la delantera. Hasta que Iago Aspas quiso, claro. El moañés puso el culmen a una buena jugada colectiva, que empezó en el lateral izquierdo Planas, profundo, y que terminó en los pies de Luis Rioja. El canterano puso el balón en bandeja a un Aspas que, de primeras, no perdonó ante la meta local.

Poco duraría la alegría sin embargo. De nuevo el balón parado –es probable que el Celta esta tarde no haya ganado ninguno en defensa- condenaría a los de Berizzo. El Nuremberg aprovechó un rechazo tras una jugada terriblemente defendida para que Behrens batiera por bajo a Sergio y poner el 2-2 definitivo.

Partido serio en líneas generales de un Celta que sigue avanzando en su preparación. Sin llegar a la vistosidad del choque del viernes, los celestes –hoy de gris- dejaron detalles positivos. Daniel Wass y su adaptación progresiva, surtiendo de tremendos pases a los atacantes, es posiblemente la mejor noticia de lo visto esta tarde. También Borja Iglesias, siempre bien colocado, y un Iago Aspas que vuelve a marcar con la cruz de Santiago en el pecho. El primero de muchos.

En lo negativo, destaca la falta de ideas en varios minutos del choque, manteniendo una posesión estéril y sin la verticalidad que tanto pide Berizzo. Ni la continua mezcla de jugadores –necesaria por otra parte-, ni el calor ni que todavía sea julio ayudan a estar finos siempre en ese aspecto. También tiene pendiente Berizzo la defensa del balón parado, un mal endémico que hoy volvió a costar goles en contra. Tiempo tiene el argentino de solucionar los lógicos defectos propios del mes de julio antes de comenzar una prometedora temporada.