Crónica del amistoso: Ingolstadt 1-0 Celta

Vergonzoso final de gira

Sábado, 25 de julio del 2015 a las 17:47

F.C.Ingolstadt: Ozcan, Hubner, Leckie, De Oliveira, Gross, Lex, Hinterseer, Cristiansen, Levels, Suttner y Matip.
También jugaron: Nyland, Morales, Hasthann, Pekhart, Bg¡regeire, Engel, Vieira da Costa, Bakier, Kachubga, Pledl y Cohen.

R.C.Celta: Sergio, Jonny, Sergi Gómez, Fontàs, Planas (Hugo Mallo, min.46; Cabral, min.65), Radoja (Wass, min.52), Augusto (Señé, min.68), Bongonda (Luis Rioja, min.73), Orellana (Pape, min.80), Iago Aspas y Borja Iglesias (Pablo Hernández, min.52).

Goles: 1-0, min.14: Gross.

Árbitro: Brandt. Expulsó con roja directa a Jonny (min.83) y amonestó a Sergi Gómez, Orellana, Iago Aspas.

Campo: Audi Sportpark, unos 5.000 espectadores.

Vergonzoso final de gira para un Celta que hoy casi ni se presentó en el terreno de juego. Nulo ofensivamente, los olívicos apenas trataron el balón ni pusieron en apuros la meta de un Ingolstad que vivió con la renta de su tempranero gol todo el choque. La excesiva agresividad por ambas partes durante el encuentro propició que, en una lamentable acción de Jonny, los futbolistas acabaran a puñetazos y empujones. El colegiado, además de expulsar al lateral de Matamá, decidió poner punto y final al choque cuando aún se jugaba el minuto 84. Triste broche –aunque merecido- para un partido tedioso, aburrido y en el que el Celta mostró su peor cara.

Berizzo probó en la primera parte un esquema de 4-2-3-1 con Sergio bajo palos; Jonny, Sergi Gómez, Fontàs y Planas en línea defensiva, Augusto y Radoja en el doble pivote con Bongonda, Orellana, Borja Iglesias y Aspas como referencias ofensivas. Poco o muy poco fútbol fue el que creó el Celta durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Especialmente en los primeros veinte, con un centro del campo ausente en tareas ofensivas y despistado en tareas defensivas. De un despiste, sin embargo, llegó el gol alemán, a los quince de juego, con un centro atrás que remató completamente solo Schanzer. Un golazo de volea desde fuera del área sin oposición alguna y que permitió a los germanos adelantarse en el electrónico.

Entre faltas, patadas y calentones varios, los celestes –hoy de negro- intentaban asomar la cabeza. Pero sin nada de éxito. No había conexión entre la línea de mediapuntas y el centro del campo. Augusto y Radoja no se compenetraron bien y, aunque brillaron de manera individual en algunas fases del juego, no dotaron de la contención necesaria al equipo –el Ingolstad llegaba con facilidad- ni se asociaron bien con el tridente ofensivo.

Un tridente ofensivo que varió de manera continua sus posiciones en el campo. Bongonda empezó por la derecha y Orellana por la izquierda, con Aspas por detrás de Borja Iglesias. Mediado el primer tiempo, el belga pasó a la izquierda, el chileno a la derecha y Aspas se quedó en punta de ataque, con Borja ligeramente retrasado. Ninguna de esas combinaciones funcionó y el Celta únicamente generó peligro a base de contragolpes o errores en las transiciones defensivas de su rival. Poca elaboración en ataque, con arrancadas de Aspas y Orellana que pocas veces encontraban acompañante bien posicionado ni opciones claras de generar peligro sobre el marco rival.

La segunda parte fue más de lo mismo, o incluso peor. Apenas hizo cambios Berizzo en el descanso. Únicamente entró Mallo y minutos después lo harían Wass y el Tucu. Pero la producción ofensiva del equipo siguió siendo la mínima posible. El danés apenas aportó soluciones, y tampoco lo hizo el chileno. El que sí aportó fue Sergio, que con una meritoria parada con los pies salvó el segundo del Ingolstad.

Mientras el Celta no daba señales de vida, sí que lo hacía la agresividad de los alemanes, fuertes en todos los choques. En una de esas acciones, Hugo Mallo fue al suelo y, con gesto de dolor, pidió el cambio. La peor noticia del partido: cuando nada funcionaba, una acción fortuita acababa con un jugador lesionado. Habrá que esperar para conocer el diagnóstico definitivo. El caso es que no gustaba nada esto a los futbolistas celestes, que decidieron tomarse la justicia por su mano. El choque empezó a calentarse en la primera parte, con una tángana ya marca de la casa. Pero la cosa subió de nivel en el tramo final del choque. Berizzo dio entrada a Pape –que debutaba-, pero al juvenil apenas le dio tiempo a lucirse.

En una jugada aislada, un futbolista alemán entró fuerte por abajo a Jonny. El de Matamá, que ya había tenido varios encontronazos en la primera parte, explotó. Cogió el balón y, en la línea de banda, lo golpeó con intención de darle en la cabeza al germano. No le dio pero los banquillos montaron en cólera y comenzó el esperpento. Puñetazos y empujones entre jugadores, con los cuerpos técnicos intentando poner paz. Jonny vio la roja y, mientras las aguas intentaban calmarse, el árbitro dio por suspendido el partido.

Esperpento final para poner el broche a una gira alemana que deja luces y sombras en el equipo de Eduardo Berizzo. Hoy el equipo fue nulo ofensivamente y despistado atrás. Pocas conclusiones que sacar del último partido en tierras germanas. En lo más negativo, más allá del estado de Hugo Mallo –que centra la atención de todo-, queda la exagerada agresividad de un equipo que ha tenido una tángana por partido y que hoy ha tocado fondo con un espectáculo vergonzoso.