
La Copa también llega a Getafe. Esa competición que muchos entrenadores utilizan para dar minutos a los menos habituales mientras otros aprovechan para sacarle brillo a su maquinaria de rotaciones.
Para algunos entrenadores los dieciséisavos de final serán dos partidos trascendentales que incluso llegan a molestar, pero para otros como Escribá no es más que una pequeña oportunidad para dar a conocer al mundo nuevos experimentos, nuevas parejas de centrales y dobles pivotes. Y es que las rotaciones de Escribá en Copa suelen comenzar la jornada antes del partido de ida.
Hace falta remontarse al noviembre del 2014 para entender dicha situación. Entonces, Escribá dirigía un Elche con muy poca necesidad de rotar y, mucho menos, aspiraciones de ganar la Copa. No obstante, el técnico sabía que los partidos entre semana también había que jugarlos y, según él, la mejor manera era dirigir una rotación escalonada que iniciaba la jornada antes del partido de ida.
El técnico dispuso la J13 de la pasada campaña ante la Real un once formado por Tyton; Damián, Lombán, Pelegrín, Cisma; Mosquera, Adrián; Víctor, Fajr; Cristian y Jonathas.
Tres días después, el partido de ida de dieciséisavos medía al conjunto ilicitano con el Valladolid. Escribá sacaba su repertorio de rotaciones alineando a Tyton; Damián, Roco, José Ángel, Albacar; Pasalic, Mosquera; Rodrigues, Fajr; Coro, Cristian.
Finalizó el ciclo rotacional en la jornada 14 ante el Atlético, con Tyton, Damián, Roco, Lombán, Cisma; Mosquera, Pasalic, Víctor, Fajr; Coro, Jonathas.
De esta forma, el técnico se aseguro que solo Tyton, Damián, Fajr y Mosquera fueran los únicos que disputaron los tres partidos consecutivos, demostrando que comienza a preparar las rotaciones de copa justo el partido de liga anterior, a la vez que señalaba los cuatro pesos pesados del vestuario. Ahora, Getafe espera impaciente el baile de nombres.

