1 - Celta de Vigo: Rubén Blanco; Pape (Huho Mallo, min.76), Cabral, Diego Alende, Jonny; Madinda, Hernández, Wass (Augusto Fernández, min.51); Señé, Drazic y Guidetti (Bongonda, min.79).
0 - Almería: Julián Cuesta; Antonio Marín, Fran Vélez (Ximo Navarro, min.62), Míchel, Zabaco, Adrián; Fatau; Antonio Puertas, Lolo Reyes (Zongo, min.46), Eldin (Pozo, min.69), José Ángel; Cristian Herrera.
Gol: 1-0, m.40: Wass.
Árbitro: Jaime Latre (colegio aragonés). Mostró tarjeta amarilla por parte del Celta, y a Fran Vélez, Fatau, Míchel, Zabaco por parte del Almería.

El Celta logró sin sufrimiento ni alardes el pase a los octavos de final de la Copa del Rey tras superar también en el encuentro de vuelta al Almería por un gol a cero gracias al tanto de falta directa de Daniel Wass en el tramo final del primer tiempo.
Llegaba el partido de Balaídos muy condicionado por el favorable marcador de 1-3 que el Celta había cosechado en la ida en el Juegos del Mediterráneo. La tarea del Almería se antojaba titánica ante un conjunto celeste que, a sabiendas de su manifiesta superioridad de talento y de marcador, propuso un partido de ritmo bajo, lento y sin sobresaltos. Berizzo alineaba, como era de prever, un once repleto de no habituales y canteranos, con Pape de lateral derecho, Alende en el centro de la zaga o Señé acompañando a Guidetti y Drazic en el tridente ofensivo.
Durante el primer tramo de partido escasearon las jugadas de peligro. El Celta tocaba y tocaba mientras el Almería parecía contentarse con que no hicieran más sangre de una compleja situación deportiva, en la que el conjunto andaluz vive inmerso en la actual zona de descenso a Segunda División B.
La primera aproximación de peligro del partido no llegaría hasta casi el minuto veinte y fue obra de Gustavo Cabral. El central, uno de los pocos titulares habituales junto a Jonny y Wass en el once, remató picado un saque de esquina y cuando el balón se colaba junto al palo izquierdo Julián Cuesta metía una buena mano para evitar el tanto.
El susto pareció despertar de su letargo al Almería, que a través de su hombre más talentoso, Eldin Hadzic, comenzó a inquietar la meta de un Rubén Blanco que hasta entonces era un mero espectador del choque. Mientras, el Celta se hartaba de mimar el esférico pero carecía de profundidad y mordiente el equipo de Berizzo, que solo era capaz de generar peligro a través de los disparos lejanos. Lo intentó de esta manera primero Jonny y posteriormente Drazic y ambos se encontraron con las buenas manos del guardameta.
La gran ocasión del Almería en el primer tiempo llegaría en las botas de Cristian Herrera. El delantero canario no supo rematar el magnífico centro desde la derecha de Antonio Marín y cuando tenía toda la portería para él envió el esférico fuera.
La lluvia y el viento brotaban cada vez con mas fuerza en Balaídos y cerca del descanso llegaba el tanto del Celta. Una falta cerca de la frontal generada por John Guidetti, la ejecutaba Daniel Wass con un potente disparo con la diestra que superó la barrera, llegó a tocar Julián, pero acababa entrando en la meta rival para poner el 1-0 en el marcador.
Llegaba el descanso y el global del 4-1 en la eliminatoria dejaba todo sentenciado con cuarenta y cinco minutos por delante. El segundo tiempo no tuvo ni trama ni historia.
Un segundo tiempo sin historia
El Celta, acomodado en el global de la eliminatoria, se relajó y se limitó a dejar pasar los minutos ante un Almería que también arrojó la toalla desde el inicio del segundo acto. Por lo que el segundo tiempo se tornó en partido sin tensión, sin apenas ocasiones de gol para ninguno de los dos equipos.
Quizá el momento más emotivo de la segunda parte llegó en el minuto 55, cuando Berizzo retiraba del campo a Daniel Wass e introducía a Augusto Fernández. Envuelto en enorme cantidad de rumores sobre su posible marcha al Atlético de Madrid, Balaídos lo recibió con una estruendosa ovación y con cánticos de «Augusto quédate».
Un mano a mano que Cristian Herrera envió al lateral de la red y un posible penalti sobre Jonathan Zongo fue el bagaje del Almería en todo el segundo tiempo. Por parte del Celta, la falta de motivación y tensión provocó que el equipo se dejase llevar por el ritmo anodino del encuentro. Tan solo el Tucu Hernández en el tramo final, con un disparo con la zurda, puso en apuros a Julián, que rechazó el esférico a córner.
Con el pitido final se certificaba la clasificación del Celta para los octavos de final, donde ya espera rival en el sorteo de este viernes. Mientras tanto, los canteranos siguen sumando minutos, los menos habituales van cogiendo ritmo de competición y el conjunto celeste sigue sumando victorias para cerrar un fantástico primer tramo de temporada.

