Rubi mastica cambios en el once titular. El estancamiento sufrido durante las últimas semanas, sumado a las reivindicaciones de algunos futbolistas en Copa del Rey, han empujado al técnico del Levante a plantearse ciertas modificaciones tanto en la alineación como en el sistema. Uno de los nombres propios que cobra fuerza es el de Diego Mariño. El portero vigués ha aprovechado los minutos en el torneo del KO y el entrenador abre la puerta a un relevo bajo los palos. En cualquier caso, a ojos del entrenador, la principal asignatura pendiente consiste en solucionar la congestión en los metros finales.
«Hay muchas cosas que estamos haciendo bien y las tenemos que intentar mantener. Y en las situaciones que podemos mejorar, a parte de entrenar, a veces también hay que cambiar algún jugador. Si el equipo gana, siempre es más fácil repetir equipo. Cuando el equipo no gana, es más difícil hacerlo. A la forma de jugar de jugar le podemos dar algún retoque para estar mejor, pero una de las bazas que tengo yo es la alineación. Y buscar, con la entrada de algún jugador nuevo, ese 'plus' de lo que nos esté faltando. No quiere decir que es un castigo para el que sale, porque es innegociable que la entrega la están poniendo todos al máximo», reconoció ayer Rubi, quien planea variaciones para el trascendental encuentro de mañana en el campo del Athletic.
Rubén Martínez está en el ojo del huracán tras ciertos descuidos, sobre todo el protagonizado ante el Granada. De esta forma, Rubi medita dar una oportunidad en Liga a Mariño, quien ha cumplido con nota en la eliminatoria de Copa del Rey.

