'Ogi' llegó, vio y venció. Sin tiempo para adaptarse. Con las maletas sin deshacer y su domicilio todavía fijado en una habitación del hotel Abba, que comparte estos días con Igor Lichnosky, con hambre también por dejarse ver en el escaparate del fútbol español. El partido que el futbolista bosnio cuajó en Mestalla sorprendió a propios y extraños por el nombre casi anónimo en la Liga de su protagonista, un 'as' que se sacó de la manga Nico Rodríguez ante el imprevisto de Bernardo.
En Mareo, de hecho, se han sorprendido por el notable aspecto físico que presenta, aunque, lógicamente, haya acusado un poco la alta exigencia de los entrenamientos del Sporting en estos primeros días. «En un primer vistazo ya se ve que está muy bien formado, con mucho trabajo detrás. Se aprecia que está de entrenar y competir duro, que es un chico fuerte y que reúne las condiciones fundamentales: fuerza, velocidad, defensivamente es muy duro y 'rasca', como decimos aquí», observa Gerardo Ruiz. Es un atleta (1,83 metros y 76 kilogramos). 'Oginator', le empiezan a bautizar algunos con la gracia de Gijón.
El vestuario del Sporting, que le ha acogido con los brazos abiertos, bendice de forma unánime su más que notable debut en unas circunstancias complicadas. «Le felicitamos todos porque ha tenido que dar en cuestión de días un cambio importante en el idioma, el juego, la liga, la competición y el ritmo, y creo, además, que está más acostumbrado a jugar de central que de lateral derecho. Estuvo fenomenal. Ahora esto sigue y bienvenido, y esperemos que todos sumemos así», le reconoce Iván Cuéllar, uno de los pesos pesados de la plantilla.

