El futbolista camerunés arrastra una especie de meniscopatía crónica en su rodilla izquierda que le atosiga desde hace tiempo. La semana pasada, sin ir más lejos, estuvo a punto de caerse de la lista para el desplazamiento a Mestalla al detectársele una inflamación puntual en esa zona, pero que remitió en las horas posteriores. De hecho, Ndi completó el entrenamiento del día siguiente con normalidad y se sumó a la expedición con rumbo a Valencia. En Mestalla cuajó un partido notable y volvió a realizar un soberbio despliegue físico dentro de la victoria del Sporting.
Su dolencia crónica, no obstante, ha sido motivo de reflexión en Mareo. La intervención quirúrgica se llegó a valorar en algún momento de estos últimos meses, pero finalmente fue descartada por los servicios médicos del club, capitaneados por Antonio Maestro, quienes optaron por iniciar un tratamiento conservador con el futbolista camerunés, quien sigue con disciplina un ritual marcado para los días posteriores a los partidos de la temporada, en los que puede tener un par de días de descanso para realizar, posteriormente, un trabajo de fortalecimiento de la rodilla, ayudado por el readaptador langreano César Castaño.
En cualquier caso, tampoco está descartado su paso por el quirófano en un futuro si tuviera un episodio más crítico en el que las inflamaciones que viene padeciendo en la rodilla se convirtieran en una constante y no remitieran. Pero, como sucede en estas situaciones, la operación es el último paso por la importancia del proceso y antes se valoran otras alternativas que han dado resultado con otros futbolistas.

