
«Para el jueves estará todo resuelto». Un sonriente Gero Rulli no pudo esconder su satisfacción al aparecer ayer en la zona de llegadas del aeropuerto de Hondarribia. Eran las 15.40 de la tarde cuando el portero y su pareja se bajaron del avión que les trasladó desde Madrid, donde hicieron escala tras cruzar el charco. De hecho, fueron los primeros pasajeros en descender de la aeronave, como si tuvieran prisa por llegar a su domicilio en San Sebastián y descansar antes de que se confirme el acuerdo que, como adelantó este periódico, atará a Rulli con la Real Sociedad hasta 2022.
La Real Sociedad va a poner ahora siete millones de euros sobre la mesa para hacerse con el 70% de la propiedad de Rulli, para luego ir abonando el 30% restante a razón de un 10% cada año. Lo más importante que es el jugador firmará como muy tarde mañana su nuevo contrato con la Real. Rulli ya está aquí para ser txuri urdin hasta 2022.

