Huesca 1: Javi Jimenéz; Akapo, Jair; Carlos David, Morillas; Bambock, Aly, Camacho, Ferreiro; Alija y Cmiljanic. También jugaron: Herrera (p.s), Oscar López (P.s), César Soriano, Samu Saiz, Alex García, Jesús Valentín, Kilian, Aguilertras un centro a, A. González, Borja Lázaro, Javito, Nagore.
Athletic 1: Iraizoz; Bóveda, Balenciaga, Etxeita, Elustondo; Mikel Rico, Beñat, Iturraspe, Viguera; Sabin Merino, y Susaeta.
En la segunda parte jugaron: Herrerín (p.s): Eraso, Kike Sola, Ibai, Lekue, Guillermo, Aurtenetxe, Saborit, Yerai, Gil, Vesga.
GOLES: 1-0, m. 44 Camacho; 1-1, m. 45 Susaeta.

Empate para comenzar. El Athletic construyó una igualada ayer en Huesca en un duelo con ritmo, con dos ‘onces’ diferentes. Y también pareció que los protagonistas se montaron en un avión, ya que se pasó del calor de la primera parte, a una segunda mitad en la que golpearon el granizo y el viento en El Alcoraz. Con semana y media de trabajo, los hombres de Ernesto Valverde no lograron la victoria ante un rival de inferior categoría, pero se paladeó la serenidad y la capacidad de reacción de Gil atrás -Yeray también estuvo correcto-, la explosividad de Mikel Balenziaga, la madurez de Vesga como medio centro defensivo, y la lucha de hombres como Ibai, que pudo marcar el tanto de la victoria de cabeza casi al final, pero su cabezazo chocó en el poste y Kike Sola para quedarse con su taquilla en el vestuario de Lezama. Esas son las buenas noticias, al nivel del soberano golazo de Susaeta.
En el primer reparto de camisetas del calentamiento de la temporada 2016-17, Valverde optó por una alineación más o menos reconocible, si se tienen en cuenta las lesiones (Laporte, De Marcos), el contratiempo cardíaco de Raúl García, las ausencias por las vacaciones (Aduriz, San José), y los descartes para el duelo de El Alcoraz (Williams, Muniain y Kepa). Tiró de inicio de sus mejores piezas, con Etxeita atrás, Balenziaga por la izquierda, un centro del campo en otros tiempos titular (Iturraspe, Beñat y Rico), y las bandas con Susaeta y Sabin Merino. En punta, un Viguera que se limitó a estar en el campo, sin firmar méritos para reivindicarse y aparecer en la lista que enviará el Athletic a la Liga con los dorsales del ejercicio que arranca en justo un mes. Está caro el puesto de delantero suplente, con tres candidatos (el riojano, Kike Sola -jugó en la segunda mitad y peleó-, y un Guillermo que se movió ayer por la derecha tras el descanso) para dar aire al artillero guipuzcoano.
El encuentro arrancó con un mejor Athletic. Creó peligro por la izquierda, por una banda en la que Mikel Balenziaga se sintió a gusto, gracias también por su buena condición física. Firmó varios centros, como uno que acabó en la escuadra de la meta del Huesca, después de que Sabin, otro muy activo, lo cabeceara. Mikel Rico fue otros de los hombres destacados en esa primera mitad, en su regreso a la que fue su casa durante tres temporadas. Se movió en la media punta, trató de buscar huecos... Pero se notaba que era el amanecer del curso, con los futbolistas en plena puesta a punto y un campo seco, que provocaba que el balón no corriese sobre el césped del Alcoraz. Eso hasta que se desató el diluvio universal en la segunda parte.
Antes, el calor golpeaba y, por esa circunstancia, en el minuto 25 el colegiado decretó un tiempo muerto. A refrescarse. Ese frenazo provocó que el Athletic perdiera ritmo. Se frenara. Y lo aprovechó el Huesca, que se gustó, con un Ferreiro que dejó algunos detalles de calidad. Los primeros y únicos gritos de ánimo a la escuadra local. Y cuando el descanso se acercaba, tras un mal despeje de Balenziaga, que empañó su actuación, el balón llegó al veterano capitán Camacho para que adelantara a los locales. De inmediato, eso sí, Susaeta se sacó un zambombazo desde fuera del área que sorprendió a Óscar López: ni se enteró el meta juvenil de un conjunto que contó de inicio con seis teóricos titulares. Golazo para igualar el amistoso justo antes de que cambiara el decorado.
No sólo por la alineación. Como estaba previsto, Valverde colocó otro ‘once’ diferente en la segunda mitad. Y ahí se accionaron los cachorros y los meritorios. Gil y Yeray formaron en el centro de la defensa, Vesga se colocó de pivote defensivo, Saborit un poco más adelantado en el centro del campo -en una posición un tanto inusual y lo acusó, aunque filtró un buen pase para que Lekue asistiera a Ibai-, mientras que Aurtenetxe se quedó en la izquierda con el futbolista de Santutxu por delante. En la otra banda, Guillermo, desaparecido. También varió lo que se veía debido al cambio de tiempo. Lluvia, e incluso granizo, fuerte viento, que dificultaba el juego, sino que se lo pregunten a Iago, que las pasó canutas en alguna ocasión. Al poco de arrancar la segunda mitad, el cielo se abrió, y el granizo y el viento provocaran que jugar al fútbol se convirtiera en una especie de examen de física cuántica para un alumno de letras. El balón hacía extraños (el árbitro se inventó un córner en un disparo de Ibai que se marchó muy desviado), se envenenaba, a veces se empantanaba en los charcos...
A pesar de estas condiciones, Yeray y Gil se mostraron serios atrás, sobre todo el segundo, que no le tembló el pulso al salir al corte, Vesga actuó con decisión como pivote defensivo, e Ibai y Sola trataron de conseguir la diana de la victoria; el navarro, que bajaba y se ofrecía, peleaba, se inventó una bonita jugada en el área que se quedó sin premio. También le dio tiempo a Iago para lucirse a remate de Valentín en el área pequeña. Quedaba poco, e Ibai casi logra el tanto de la victoria. El poste lo evitó. Empate, pero con buenas sensaciones.



