
¿Dos delanteros o uno? ¿Qué es mejor? ¿Será necesariamente más ofensivo el Málaga con la primera fórmula? Numerosos interrogantes sobre este Málaga de Juande Ramos que, como ha ensayado este verano, se dispone a alternar dos pizarras toda la temporada, en función de las características del rival, del tipo de partido. No es nada nuevo en relación a lo que fue el periplo del técnico manchego en el Málaga hace más de una década, porque entonces también alternó indistintamente las dos posibilidades de juego. Esperó meses a la adaptación de Insúa, el ideal para situarse como enlace con el ataque, pero en ocasiones también puso a Edgar en ese papel o formó con Salva y Diego Alonso en el ataque.
En lo que va de pretemporada el Málaga ha jugado más tiempo con un delantero puro, y con otro jugador por detrás más creativo, como Pablo, Duda o Juanpi. El 4-4-2 se ha visto menos, casi siempre en tramos finales de partidos. Fue el esquema ante el Eupen y el Al-Ahli y se acabó con él ante el Algeciras o la Sampdoria. Hay ocasiones en las que la presencia de Santos, un jugador de características intermedias entre el ‘nueve’ clásico, como Sandro y Charles, y el ‘diez’, le da otro aspecto al once. Es por ello que Santos ha jugado también en una banda, lo que no se ha probado con sus dos compañeros de ataque.
El Málaga es menos directo cuando juega con un solo delantero. La presencia de Juanpi o de Pablo ‘entre líneas’ implica otra forma de atacar. Se concede más valor al pase en profundidad o al control del juego. Cuando el equipo forma con dos puntas, el fútbol del equipo pasa a depender mucho más de la profundidad por las bandas. No solo de los balones al espacio hacia Keko y Jony o Chory Castro, sino también de las maniobras de desdoblamiento de los laterales, con el carril que liberan los extremos. El objetivo es surtir de muchos centros perpendiculares al área a los puntas.
Para compensar un dibujo que parece a priori más ofensivo, Juande suele situar a dos medios centro con más capacidad de trabajo, como Camacho y Kuzmanovic o Recio. En algún choque de este verano se ha visto también a Pablo o a Juanpi de medios centro, pero lo normal es que se sitúen más adelantados en la competición oficial.
El dilema que se le ofrece a Juande es que con el 4-4-2 el venezolano Juanpi, que se está revelando como uno de los jugadores más creativos y desequilibrantes, tendría que jugar a priori escorado a la banda. En principio, sería un rol parecido al que seguía con Gracia. En defensa tendría que ayudar al lateral, pero en ataque gozaría de libertad para moverse por zonas interiores.
«El sistema va a depender de los jugadores que utilice; con unos ha funcionado mejor y con otros no tanto», sentenció Juande Ramos la pasada semana de un modo enigmático, porque de momento no queda claro si una fórmula encajará mejor con los partidos de casa y otra con los de fuera o si durante tramos de varias semanas de la competición respetará el mismo esquema.

