
Burgui dio el susto en la sesión matinal a puerta cerrada en la escuela de fútbol de Mareo. Gonzalo Revuelta, médico del Sporting, esperaba al futbolista en la puerta del vestuario mientras se retiraba de la sesión.
El jugador se quitó el peto con rabia y su cara no hacía presagiar los mejores pronósticos mientras caminaba hacia la enfermería rojiblanca. Después de unos minutos de incertidumbre, los servicios médicos descartaron cualquier tipo de lesión. El percance quedó en un simple golpe, por lo que el rojiblanco estará el domingo en El Molinón.

