
Si la negociación, que ha empezado bien, no se tuerce, el Pablo Ínsua acabará jugando en Alemania, enrolado en el Schalke. A cambio, el Deportivo ingresaría más de tres millones de euros -a los que habría que sumar incentivos-, en una operación desatada a través de la oferta de un grupo empresarial y que comprometería la mayor parte del pase del futbolista de Arzúa.

