Un Rayo hecho a su imagen y semejanza

La gestión arcaica de la directiva contrasta con el esfuerzo de jugadores, técnicos y empleados que mantienen al Rayo en Primera

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Jueves, 18 de septiembre del 2025 a las 00:10

El Rayo Vallecano atraviesa un momento que, más allá de los resultados deportivos, refleja el estado de un club en el que la improvisación y el descuido institucional se han convertido en rutina. La entidad franjirroja vive atrapada en un modelo de gestión arcaico, marcado por la figura de su presidente, Martín Presa y por una estructura empresarial incapaz de responder a las exigencias del fútbol moderno. Lo que debería ser un motor de crecimiento, de consolidación en Primera y de proyección europea gracias a los buenos resultados y el buen hacer de cuerpos técnicos del presente y el pasado, se transforma en un lastre que amenaza con erosionar la identidad y la ilusión de un barrio entero.

El deterioro de las instalaciones es el síntoma más visible de esta decadencia. El césped del Estadio de Vallecas es hoy objeto de crítica constante: irregular, con calvas y zonas castigadas, hasta el punto de generar preocupación por la seguridad de los propios jugadores. La Ciudad Deportiva, que debería ser el corazón del proyecto, sufre problemas de mantenimiento que van desde la aparición de plagas de hongos hasta la imposibilidad de utilizar ciertos campos, obligando a la plantilla a trasladarse a otras instalaciones como la Ciudad Deportiva de Las Rozas. Y el estadio, con más de medio siglo de vida, sobrevive a base de reparaciones de urgencia asumidas por la Comunidad de Madrid, sin un plan de modernización que lo prepare para las exigencias de la élite ni para las ilusiones europeas de la afición.

A nivel corporativo, el panorama no es mejor. El departamento de comunicación, lejos de ser un instrumento estratégico, se ha convertido en un ejemplo de descoordinación. Los anuncios oficiales llegan tarde y sin presentaciones, las campañas de abonos se lanzan con retraso y sin apenas margen para planificar la temporada. Los precios, además, se han incrementado de manera notable, sin ofrecer facilidades de pago ni descuentos que alivien a un barrio castigado económicamente. La venta de entradas, muchas veces improvisada y sin un sistema moderno de gestión online, genera frustración entre los aficionados. El contraste con otros clubes de la categoría es sangrante y refuerza la sensación de que el Rayo sigue operando con dinámicas más propias del fútbol aficionado que de la élite.

A todo ello se suma la fractura social. El enfrentamiento abierto con los Bukaneros y con gran parte de la grada, los desencuentros con representantes de jugadores como Pathé Ciss o Randy Nteka, y las palabras incendiarias del presidente hacia sectores de la afición han deteriorado un vínculo que siempre fue la gran fortaleza del club. Vallecas, símbolo de resistencia y orgullo popular, se ve hoy dividida por una gestión personalista que ha convertido la institución en un reflejo de las tensiones internas.

Y sin embargo, pese a todo, el Rayo se mantiene y sigue hacia arriba. Lo hace gracias al compromiso de quienes trabajan dentro del club sin aparecer en los focos: jugadores que se vacían en el campo, un cuerpo técnico que multiplica recursos para competir con dignidad y empleados que sostienen la maquinaria diaria con profesionalidad y esfuerzo, soportando una gestión que, en lugar de proyectar futuro, parece empeñada en encadenarlo al pasado.

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.