Luismi fue expulsado en el minuto 53 y Bacca en el 89
El Sevilla sucumbió (0-2) ante la Sampdoria y no podrá verse mañana en la final del Carranza con el Atlético, que sí hizo los deberes y venció al Cádiz en su partido (0-1). El equipo de Emery, sin frescura, no practicó en ningún momento el juego vertical que requería para derrotar a un rival que se mostró serio y con las ideas mucho más claras. El Sevilla necesita mejorar. No hay otra. El partido, por mucho que se quedara con uno menos durante casi toda la segunda parte, no salió como esperaba Emery y requiere apretar las tuercas para ver al conjunto con magia que acabó la temporada pasada.
En los primeros minutos, la Sampdoria mostró que en nada la nueva filosofía de la selección italiana, con un fútbol mucho más exquisito, le había hecho mella a su entrenador, Mijailovic. El que fuera grandísimo jugador de Inter, Lazio y Sampdoria, entre otros, aplicó un sistema ultradefensivo y con una agresividad impropia en este tipo de duelos amistosos. De hecho, su exaltación fue tanta que acabó siendo expulsado tras saltar al terreno de juego para discutir con los futbolistas del Sevilla tras recibir Fazio una dura patada de Gabbiadini cuando sólo se habían disputado quince minutos. El Sevilla pareció cogerle algo de asco al encuentro y no conseguía doblegar las líneas del conjunto transalpino. Nadie era capaz de darle equilibrio al juego y mucho menos inventar arriba. Iborra, muy sólo, apenas podía generar jugadas de ataque y la Sampdoria, cada vez más cómoda, optó por los contragolpes como fórmula para tratar de hacer daño. Así estuvo a punto de marcar el primer tanto, pero el disparo de Okaka cuando ya se encontraba solo delante de Barbosa se fue fuera por muy poco.
En la segunda mitad, y con los mismos hombres en el terreno de juego, el partido daría un vuelco tras señalar el colegiado del partido penalti y expulsión a Luismi. El encargado de tirar la pena máxima fue Eder y no perdonaría. A partir de ahí, y viendo lo complicado que se le ponía al Sevilla remontar, Emery optó por meter en el terreno de juego a Carriço (para que le diera fortaleza atrás) y a Denis Suárez arriba (para que tratara de desarticular de una vez por todas la defensa italiana). Pero nada. Con uno menos y con la Sampdoria manejando muy bien los tiempos, el Sevilla se fue viniendo abajo poco a poco mientras que el rival, mucho más cómodo, volvía a poner su sello con un golazo: Gabbiadini, a pase de Soriano, puso el balón en la escuadra y dejó el duelo prácticamente sentenciado. En los minutos finales, y aunque el preparador sevillista llegó a poner a Bacca y Krichowiak, el Sevilla nada pudo hacer en un ejercicio en el que quedó demostrado que necesita mejorar y que le falta aún para coger el punto necesario para competir en plenas condiciones. El equipo quedó desdibujado y Bacca, expulsado con roja directa por protestar, en un partido para olvidar cuanto antes.
Sevilla FC: Barbosa, Cicinho, Fazio, Luismi, Diogo; Iborra, Cotan (Bacca, m, 74); Aleix Vidal, Iago Aspas (Krichowiak, m. 75), Reyes (Denis Suárez, m. 62) y Juan Muñoz (Carriço, 59).
Sampdoria: Da Costa; Cacciatore, Salamon, Gastaldello, Regini; Soriano (Kristicik, m. 87), Palombo, Obiang; Gabbiadini, Okaka, Eder.
Árbitro: Melero López (C. Andaluz). Amonestó a Gabbiadini, Salamon, Obiang y Krichowiak. Expulsó a Luismi en el minuto 53 y a Bacca en el 88.
Goles: 0-1, m. 54: Eder. 0-2, m. 70: Gabbiadini
FUENTE: http://sevilla.abc.es/deportes/orgullodenervion/noticias/sevilla-fc/sevilla-aviso-sampdoria-perder-70376-1408139670.html

