Fede Valverde disputó el Clásico frente al Barcelona en condiciones muy complicadas. El centrocampista del Real Madrid amaneció con fiebre, dolor de cabeza y síntomas de gastroenteritis, pero decidió jugar tras hablar con Xabi Alonso en la mañana del partido. Pese al malestar, quiso cumplir con su papel de titular y capitán en el Santiago Bernabéu.
Durante el encuentro, el uruguayo fue notando cómo su estado empeoraba progresivamente. En el descanso ya transmitió sensaciones preocupantes y, en el minuto 72, tuvo que pedir el cambio, siendo sustituido por Dani Carvajal. Los analgésicos solo mitigaron parcialmente los síntomas y, aunque trató de resistir, el agotamiento fue inevitable. Su compromiso volvió a quedar patente: jugó enfermo, lideró desde el campo y dejó claro que su entrega al equipo está por encima de cualquier malestar físico.


