
Cambio de entrenador, victoria segura. Este dicho había perdido valor en los últimos años, pero un cambio de entrenador siempre trae ideas nuevas, y viene con el estudio previo de la plantilla y el análisis de los partidos desde el inicio de temporada. Este trabajo previo hecho hace que el porcentaje de acertar en los cambios sea mayor.
Luis Castro, ha cambiado el esquema al 4-2-3-1, ha ganado un jugador más por dentro, presiona alto cuando tiene que presionar y ha puesto jugadores en su sitio. Carlos Álvarez es uno de ellos, deja de estar caído a banda para jugar en su posición que es la de media punta. Así el jugador queda más cerca del área y hace lo que mejor sabe hacer, crear peligro en la zona de tres cuartos, con movimientos, tiros o filtrando pases
Ganó calidad en el once con la entrada de Losada y poniendo en su posición a Pablo Martinez. Cada vez que los defensas del Levante conseguían filtrar por dentro, era una ocasión clara. Eso lo hace muy bien De La y de ahí que lo destaque en este artículo.
Todo esto no se hablaría sin el partidazo del australiano Mathew Ryan. Que estuvo imperial debajo de los palos, con siete paradas y un penalti parado. Hay cosas que mejorar todavía pero ahora el equipo no es tan pasivo, es activo y agresivo cuando tiene que serlo. La victoria da moral al equipo y ayudará a que lo que tiene que mejorar se haga más rápido.
Luis Castro da un poco de esperanza a la afición granota y espera la llegada de Eyong y los nuevos fichajes en el mercado de invierno para seguir subiendo el nivel e intentar salvar al equipo. El tiempo dirá si el cambio fue acertado o no pero de momento está surtiendo efecto. ¡Un nuevo Levante, el Levante de Luis Castro!


