Copa del Rey 2025/26 - 1/8
Miércoles, 14 de enero del 2026 a las 21:00h

Arbeloa, ¿cuál es vuestro oficio?

Crónica del Albacete 3-2 Real Madrid de la Copa del Rey

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Jueves, 15 de enero del 2026 a las 05:27

Estadísticas y ficha técnica

En la llanura helada de Albacete, donde la niebla se arrastraba como un presagio y el aliento del público cortaba más que el acero, se libró una batalla que nadie había pedido… salvo los dioses del sarcasmo. Allí, en unas Termópilas a la española y entre algunos bocadillos de lomo, Álvaro Arbeloa se presentó como nuevo entrenador del Real Madrid, orgulloso, erguido, convencido de que con trescientos, o lo que quedaba de ellos tras dejarse a los generales en Madrid, bastaría para imponer respeto.

El Madrid, imperio de pleno derecho aunque camuflado bajo la apariencia de una expedición de circunstancias, gobernó el balón de forma inofensiva: con trazos seguros, pero sin capacidad real para conquistar territorio. Circuló, acumuló pases, se instaló en campo rival, siempre a rebufo de un Albacete inferior en caché pero que entendió antes y mejor dónde se estaba jugando el partido. Hubo toque, hubo posesión y hubo estadísticas favorables, pero faltó colmillo, faltó convicción y, sobre todo, faltó alma. Y como sucede en toda tragedia bien escrita, el castigo llegó sin previo aviso. Un saque de esquina mal defendido, un salto limpio y decidido de Javi Villar, y el balón besó la red con la naturalidad de lo inevitable. El 1-0 fue menos una sorpresa que una consecuencia. Los espartanos blancos alzaron la mirada en busca de respuestas, pero la niebla del Belmonte, espesa y simbólica, no devolvió ninguna.

El empate antes del descanso, firmado por Franco Mastantuono, no nació de una superioridad construida, sino de un accidente competitivo. Un córner mal defendido por el Albacete, un primer remate repelido sin contundencia y el argentino, atento en el área pequeña, empujando el balón casi por inercia, como quien llega tarde a una conversación pero alcanza a pronunciar la última palabra. Fue un 1-1 que no corrigió nada: ni el desorden defensivo del Madrid, ni su incapacidad para gobernar el partido desde el centro del campo. El gol no fue una reacción, sino una tregua. Un descanso engañoso que ocultó, apenas unos minutos, la fragilidad estructural de un Madrid sin jerarquía en el juego, sin convicción colectiva y sin rumbo en las altas esferas.

La segunda parte expuso la verdad sin maquillaje. El 2-1 de Jefté Betancor llegó tras otro saque de esquina mal defendido, síntoma de un problema que ya no es puntual, sino sistémico: falta de tensión, mala lectura de los duelos y una defensa que vive en permanente provisionalidad. El empate de Gonzalo García en el descuento, también a balón parado, pareció rescatar al Madrid desde el orgullo, pero ni siquiera eso fue suficiente. En la última jugada, un contraataque mal gestionado, dudas entre Lunin y la zaga, y Jefté volvió a castigar con la frialdad de quien entiende mejor el momento que su rival.

Álvaro Arbeloa cayó casi sin tiempo para explicarse. Hubo incredulidad. La eliminación no fue un accidente de Copa, sino el reflejo de un club atrapado entre la urgencia y la improvisación, que sigue viajando en avión a las provincias periféricas, con jugadores que creen estar por encima del escudo y envueltos en una planificación deportiva sin equilibrio, con un presidente que sigue confiando en que el talento individual compense lo que el proyecto ya no sostiene.

Estadísticas y ficha técnica

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.