
El FC Barcelona regresó de Praga con un 2-4 que dejó lectura doble: la pegada volvió a aparecer, pero también se evidenció el peaje físico de un calendario que no concede tregua. Robert Lewandowski lo jugó todo y fue protagonista total: dos goles, un infortunio en propia puerta y la sensación de que su presencia ya no puede sostenerse siempre a base de noventa minutos. En un encuentro de ida y vuelta, el polaco asumió peso de área y de continuidad, y lo hizo hasta el final, incluso cuando el partido pedía oxígeno y piernas frescas alrededor.
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Ese contexto conecta directamente con la siguiente pantalla: el choque liguero ante el Real Oviedo del domingo, para el que el Barça ya sabe que no contará con Ferran Torres y solo tres días antes de la final contra el Copenhague, donde el Barcelona se jugará el pase directo a los octavos de final. El club confirmó una lesión en el semimembranoso de la pierna derecha del futbolista valenciano, con un periodo estimado de recuperación cercano a los diez días, lo que le aparta del compromiso contra el conjunto asturiano y obliga a reorganizar las piezas ofensivas.
Ahí emerge Marcus Rashford. Entró en el minuto 60, dejó una asistencia, precisamente a Lewandowski en el 2-4, y ofreció rupturas y amenaza al espacio en un tramo donde el Barça necesitaba cambiar la inercia. Si Flick opta por gestionar la carga del polaco, Rashford gana enteros como alternativa de referencia, como delantero con mucha movilidad. Probablemente, será algo que Hansi Flick decida en las próximas sesiones de trabajo, cuando compruebe el estado físico de Lewandowski.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

