
Anoeta se convirtió en una trinchera bajo la lluvia atlántica, un campo de batalla donde el agua no apagó el pulso, sino que lo volvió más crudo. En ese escenario hostil, donde las botas apenas lograban aferrarse al césped y cada control exigía una negociación con el terreno, la Real Sociedad derrotó al Celta por 3-1 y encontró en Mikel Oyarzabal a su capitán total, el futbolista que sostuvo el estandarte cuando el partido amenazaba con desbordarse.
El Celta avisó de inmediato, con Bryan Zaragoza rompiendo líneas en el primer minuto, pero la defensa txuri-urdin contuvo el primer oleaje. La Real respondió con paciencia, midiendo los charcos y ajustando cada pase, hasta que en el 17’ llegó el primer relámpago: pérdida de Ilaix Moriba, recepción de Oyarzabal en la frontal y un latigazo cruzado que se coló junto al poste, inalcanzable para Radu. Un gol seco y aturdidor.
El partido mutó al filo del descanso. Caleta-Car fue expulsado y la Real quedó con diez, obligada a replegarse y a resistir una segunda parte que ya se intuía interminable. El Celta, con más balón y más oxígeno, fue ganando metros hasta encontrar el empate en el 72’, cuando Borja Iglesias cazó una acción dentro del área y devolvió el marcador al punto de partida.
Pero entonces emergió de nuevo Oyarzabal, ya no como delantero, sino como figura de autoridad. En el 75’, sin apenas tiempo para que el Celta digiriera el empate, en una transición mínima, el capitán atacó el espacio y definió con frialdad para firmar su doblete. Fue un gol de resistencia y de carácter, la expresión de un equipo que, incluso en inferioridad, se niega a claudicar cuando todo invita a hacerlo.
A partir de ahí, la Real defendió su territorio con orden y sacrificio, con la convicción de que cada despeje era una pequeña victoria. Oskarsson rozó el tercero, Radu lo evitó, y ya en el 90+6’ Brais Méndez cerró la historia desde el punto de penalti, sin celebrar, respetando su pasado.
Bajo el diluvio, con uno menos y el partido cuesta arriba, Oyarzabal gobernó el caos. Pero detrás de ese liderazgo hay una idea clara: la Real de Matarazzo ya no es un equipo pasivo; es un equipo que impone. Y en Anoeta, entre el frío y la lluvia, empezó a notarse que este arranque de la segunda vuelta puede significar un punto de inflexión.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.



