
En una nueva tarde en el Carlos Tartiere, bajo un cielo plomizo que parecía reflejar la agonía de un equipo colista, el Real Oviedo rompió una sequía de cuatro meses sin victorias en LaLiga. Ante un Girona que llegaba con aspiraciones europeas, pero se fue apagando con el paso de los minutos, los carbayones firmaron un triunfo mínimo (1-0) que vale mucho más que tres puntos: reabre la puerta de la permanencia y devuelve a la grada una fe que parecía extraviada. Con apenas un 34% de posesión, el Oviedo sostuvo su plan con paciencia, resistencia y una fe innegociable.
La primera parte transcurrió entre el control estéril del Girona y la solidez local. Los catalanes movieron el balón sin filo, mientras el Oviedo cerraba líneas y aguardaba su momento. No hubo ocasiones claras hasta el descanso, salvo una tarjeta a David Carmo en el 39’ que frenó una transición prometedora de los asturianos, síntoma de un partido contenido, más táctico que emotivo.
Todo cambió tras el paso por vestuarios. Sin tocar de inicio, el Real Oviedo encontró profundidad con la entrada de Thiago Fernández por Nacho Vidal en el 64’. Su desborde agitó el encuentro: primero, con un balón que terminó en un remate de Viñas rechazado por la zaga; después, con la jugada decisiva. En el 74’, Thiago, que ya había generado varios aplausos en las gradas del Tartiere, encontró a Ilyas Chaira en el corazón del área y el extremo, con un derechazo seco, rompió la red y cuatro meses de frustración. El Tartiere estalló.
El Girona buscó reaccionar con Stuani, que rozó el empate de cabeza en el 85’, pero el asedio murió en el tiempo añadido con una parada salvadora de Aarón Escandell. Fue el último acto de una noche que devuelve al Oviedo una razón para creer.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.



