Julián Alvarez se sienta a almorzar en la mesa de Joao Félix

El delantero argentino atraviesa su momento más delicado desde su llegada al Atlético y revive un escenario que el club ya conoció con el portugués: expectativas gigantes, rendimiento decreciente y dudas sobre su papel en el once

Tomy Gavaldá
Por Tomy Gavaldá CEO y redactor Martes, 10 de febrero del 2026 a las 21:43

En el Atlético de Madrid existe una mesa incómoda, reservada para los fichajes que llegaron envueltos en promesas de grandeza y terminaron negociando con la paciencia del Metropolitano. Julián Álvarez, hasta hace no tanto indiscutible, empieza a dirigirse peligrosamente hacia ese lugar destinado para los grandes fichajes estrellados de la historia rojiblanca. Y no por trayectoria ni por números, todavía muy favorables, sino por sensaciones. El fútbol, al fin y al cabo, se alimenta menos de estadísticas que de estados de ánimo y el suyo atraviesa una zona gris. Tras un inicio convincente, el delantero acumula meses lejos del impacto esperado. Simeone, que durante semanas ejerció de abogado defensor, ha dejado de encontrar argumentos públicos para sostener su titularidad. Suplente ante el Levante, obligado a entrar prematuramente por el golpe de Sorloth, y sustituido al descanso en la derrota liguera frente al Betis, el mensaje ya no necesita subtítulos y es la decadencia de semanas y partidos de intentos, esperanzas y promesas que nunca llegan.

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La comparación con João Félix emerge casi de forma natural. El portugués también llegó como inversión histórica (120M), heredero simbólico de ilusiones ajenas y víctima posterior de expectativas desbordadas. Nunca fue un desastre estadístico, pero sí un desencuentro permanente entre talento y contexto, agravado incluso por su inaceptable actitud. El Atlético exigía oficio; João Félix ofrecía inspiración en momentos puntuales y llanuras kilométricas de sequía entre ellas. El matrimonio terminó en desgaste mutuo y en la sensación de una oportunidad que jamás llegó a alinearse del todo. Álvarez, en cambio, siempre encajó mejor en el ecosistema competitivo de Simeone y desde el primer día encontró su calor paternal. Precisamente por eso su bajón actual genera más ruido: porque no responde a un problema de encaje, sino a una pérdida de impacto. Y ahí es donde la comparación empieza a incomodar, no por lo que fue Joao Félix, sino por lo que el Atlético teme volver a reconocer cuando un fichaje llamado a marcar diferencias deja de hacerlo con regularidad.

Quizá sea solo una mala racha, una de esas pausas breves que el fútbol impone incluso a los delanteros más fiables, un alto en el camino para tomar aire antes de volver a arrancar. Porque en el Atlético atravesar un momento de duda no equivale necesariamente a quedarse atrapado en él: a veces es solo un tentempié incómodo, una parada obligada antes de volver a competir con la voracidad que exige el equipo de Simeone. Álvarez aún está a tiempo de levantarse de esa mesa, sacudirse las dudas y recuperar el peso futbolístico que justificó su llegada. Pero el fútbol también es insistente con sus relatos, y cuando las rachas se alargan, las decisiones empiezan a cambiar, los minutos se reducen y las certezas se erosionan. Algunas sillas, que en principio eran provisionales, terminan convirtiéndose en costumbre. Falta por saber si el argentino recuperará la versión por la cual fue fichado por el Atlético o si, sin pretenderlo, acabará descubriendo lo difícil que resulta abandonar ese lugar cuando el talento deja de ser suficiente para sostener la confianza.

Tomy Gavaldá

Tomy Gavaldá

CEO y redactor

CEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.