
“Sí, sí, van a jugar los dos, desde ya”. No necesitó Demichelis esconderlo antes de enfrentarse al Rayo. La frase, pronunciada con naturalidad, acabó sonando a declaración de intenciones y también a ilusión, esperanza y convicción de que, por fin, el Mallorca había encontrado el camino hacia el éxito. El nuevo entrenador había detectado una carencia, pero sobre todo una posibilidad: juntar a Sergi Darder y Pablo Torre para darle al equipo algo más que un dibujo reconocible. Le ha dado una circulación más limpia, más pausa en la base y una imaginación que, hasta hace muy poco, aparecía a cuentagotas.
Los dos encuentros en los que ambos han coincidido como titulares bajo el mando del técnico argentino han dejado una señal inequívoca. Primero llegó el 2-1 ante el Real Madrid en Son Moix, el 4 de abril, y después el 3-0 frente al Rayo Vallecano, el pasado fin de semana. Dos victorias, las dos primeras consecutivas del Mallorca en toda la temporada, que no parecen fruto de una coincidencia. Más bien responden a una decisión de fondo: colocar a Darder por delante de la defensa, como eje del juego, y fijar a Pablo Torre en la mediapunta, allí donde recibe, gira y enciende la última jugada. Un rombo que simula un diamante mágico de generación de juego, mientras los dos interiores, Morlanes y Samu Costa, se encargan de las coberturas, la recuperación y el despliegue físico.
Darder, tantas veces desplazado a zonas de tres cuartos, viendo desdibujadas sus virtudes, ha encontrado un nuevo lugar desde el que mejor interpreta el partido ,lejos de la presión asfixiante del rival que le deja sin tiempo para procesar su siguiente pase. Ahí marca el ritmo, ordena la salida, elige con claridad y le da sentido a cada posesión. Frente al Madrid ofreció seguramente su actuación más completa del curso, manejando los tiempos y participando en el origen de varias acciones que permitieron al Mallorca discutirle tramos de partido a un rival de otro tamaño. Ante el Rayo repitió lectura, serenidad y jerarquía.
Por delante, Pablo Torre se ha convertido en el socio que multiplica todo. El ex del Barça tiene un físico mucho más eléctrico que el de Artà y es más complicado de fijar para los rivales. A diferencia de Darder, Pablo se mueve mejor entre líneas, afila el último pase, pisa el área y ofrece una finura técnica que eleva al equipo. En contraste con la etapa Jagoba, Pablo ya no parece un recurso intermitente, sino una pieza con peso propio. Demichelis ha encontrado ahí un pequeño tesoro: uno piensa, el otro imagina, y entre ambos le han dado al Mallorca una identidad más convincente. A estas alturas del campeonato, no es poco decir. Ambos han diseñado el mapa hacia el tesoro de la permanencia.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

