
Aymeric Laporte no se entrenó ayer en Lezama. Salió al césped de la factoría vizcaína, dio un vuelta andando al campo, y se retiró al vestuario. Sufre un golpe que recibió en el encuentro del sábado en La Rosaleda. A priori, su participación el jueves, ante el Zorya, no corre peligro.

