
Carlos Martín no llega a Vallecas por casualidad ni por una oportunidad de mercado de última hora. Llega porque Íñigo Pérez lo quiso y lo deseó. Lo pidió en verano, cuando el Rayo buscaba profundidad y versatilidad en el frente de ataque, pero entonces la operación no fue posible. Lo volvió a pedir en enero, con la temporada ya avanzada y con certezas acumuladas de que en el Atlético no iba a tener protagonismo ni por casualidad. Esta vez, sí. El técnico navarro insistió y el club respondió. El resultado es un fichaje que tiene más de convicción que de urgencia.
El atacante madrileño aterriza en el Rayo con un aval claro: puede ocupar cualquiera de las tres posiciones del ataque. Extremo izquierdo, extremo derecho o punta. Esa polivalencia no es un matiz, es el eje de su incorporación. Íñigo Pérez ve en Carlos Martín una pieza moldeable, capaz de adaptarse a distintos contextos de partido y de ofrecer soluciones tanto desde el inicio como saliendo desde el banquillo. De haber sido inscrito a tiempo, este mismo viernes en Vallecas ya habría tenido minutos, como ha dejado entrever el técnico tras el partido. No fue posible, pero el mensaje es claro: contará con él desde el primer día a partir de la próxima semana.
Su última experiencia en Primera División fue con el Deportivo Alavés, donde firmó una temporada de aprendizaje real. Veintiséis partidos de Liga, más de 1.300 minutos, dos goles y dos asistencias en un equipo con dificultades estructurales en ataque. No brilló de forma constante, pero dejó huella en otros registros: trabajo defensivo, disciplina táctica y una implicación poco habitual en un perfil ofensivo. Carlos Martín fue más obrero que artista, más fiable que decisivo, y eso también construye equipos.
En el Atlético de Madrid, en cambio, el camino se cerró. Sin minutos y sin espacio en una plantilla cargada de alternativas ofensivas, la salida era inevitable. El Rayo aparece así como el escenario idóneo: un equipo que vive de la intensidad, de las transiciones rápidas y de los ataques verticales. Ahí encaja Carlos Martín.
Su llegada abre el debate en el once. Puede ser alternativa real a un Camello sin gol, puede competir en banda con Álvaro García, incluso provocar ajustes en una delantera que busca regularidad en forma de 4-4-2. No llega con la vitola de estrella, pero sí con algo igual de valioso: la confianza expresa de su entrenador. Íñigo Pérez lo pidió dos veces. Ahora, Carlos Martín tiene la oportunidad de responder a su llamada.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

