
Hoy se cumplen exactamente cien días desde aquella tarde en San Mamés que marcó un punto de inflexión en la temporada de Carlos Vicente. El aragonés, fue sustituido al descanso ante el Athletic Club, en la jornada 4 y tras tres partidos disputando prácticamente los noventa minutos. Un gesto que, más allá de lo puntual, abrió una etapa distinta para el extremo en el Deportivo Alavés. Aquel cambio señaló por primera vez al futbolista tras haber arrancado el curso indiscutido y dio inicio a una batalla silenciosa y prolongada: la lucha personal de Carlos Vicente por asentarse de nuevo en el once de Eduardo Coudet.
Desde entonces, su trayectoria ha transitado por un terreno inestable. Titularidades intermitentes, suplencias reiteradas y un rol cada vez más asociado al impacto desde el banquillo han definido su camino. En los últimos diez partidos de Liga, solo ha sido titular en dos: jornadas 10 y 13, y acumula ya cuatro jornadas consecutivas sin salir de inicio. Calebe le ha ganado la partida en el costado derecho y el técnico argentino parece priorizar perfiles que aporten mayor control del juego y posesión, incluso a costa de perder desequilibrio.
Cuando Carlos Vicente está en el césped, el Alavés gana profundidad, verticalidad y amenaza constante. Su fútbol acelera los partidos y abre escenarios distintos, aunque también introduce un punto de riesgo que no siempre encaja con la idea de control que persigue Coudet. Pese a ello, los hechos avalan su influencia. En la jornada 16, saliendo desde el banquillo ante el Real Madrid, firmó el gol del empate que sostuvo al equipo durante muchos minutos. Y en la Copa del Rey volvió a ser decisivo, convirtiendo el penalti que eliminó al Sevilla, acumulando ya ocho goles entre las dos competiciones.
A sus 26 años, Carlos Vicente Robles sigue siendo, por perfil y producción, uno de los atacantes más determinantes y desequilibrantes de la plantilla. El 86% de sus apariciones llegan como extremo derecho, donde explota su velocidad, su desborde y su capacidad para pisar área. En Liga suma 17 partidos y 951 minutos, con cuatro goles (tres desde el punto de penalti), mientras que en Copa ha elevado su impacto: tres encuentros, 256 minutos y cuatro goles, con actuaciones destacadas ante Getxo, Portugalete y Sevilla.
La suya no es una guerra de ruido ni de gestos, sino de constancia y resistencia. Carlos Vicente necesita continuidad para sostener su influencia, y cuando los minutos se fragmentan, su fútbol tiende a diluirse, aunque su compromiso y su amenaza no desaparecen. Su hoja de servicios sigue intacta: trabajo defensivo, profundidad constante por fuera y sangre fría en los momentos decisivos. Cien días después de San Mamés, la batalla continúa abierta, pero el contexto empieza a cambiar.
El último partido ante el CA Osasuna, con Calebe sustituido al descanso y el equipo ofreciendo una imagen muy pobre, culminada con una dura derrota por 3-0, puede marcar un nuevo punto de inflexión. Ese tropiezo reabre el debate en el costado derecho y devuelve foco a un futbolista que, cuando ha tenido impacto, ha respondido. Carlos Vicente, lejos de rendirse, aguarda ese instante en el que la inercia del equipo y las decisiones del banquillo vuelvan a alinearse para permitirle recuperar la titularidad y reconquistar la banda derecha como territorio propio.

Tomy Gavaldá
CEO y redactorCEO y administrador de FutbolFantasy.com desde 2011. Programador informático y desarrollador de aplicaciones multiplataforma. Redactor jefe, community manager y streamer.

